La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en el ámbito laboral ha encendido las alarmas entre los trabajadores españoles, más que en otros países europeos. Según una investigación internacional elaborada por SD Worx, empresa dedicada a soluciones de Recursos Humanos (RRHH), el 31% de los empleados en España teme que la IA vuelva obosoletas algunas de sus tareas, un porcentaje que supera al promedio europeo, situado en el 27%.
El estudio, que ha recogido las percepciones de más de 16.000 trabajadores y 5.000 responsables de RRHH de 16 países europeos, entre ellos 1.000 empleados y 500 directivos españoles, también revela un cambio de paradigma en el uso de estas tecnologías: el 22% de los trabajadores en España afirma utilizar herramientas de IA de forma habitual, frente al 15% registrado el año pasado.
Las previsiones no son halagüeñas para todos. Más de la mitad de quienes ya interactúan con IA (53%) cree que sus funciones sufrirán una transformación significativa en los próximos tres años. Esta percepción se acentúa entre los menores de 35 años, especialmente concienciados sobre el impacto de la tecnología en el futuro de su profesión.
En el plano empresarial, el 37% de las compañías españolas ya invierte en soluciones basadas en IA, una cifra en línea con la media europea. No obstante, muchas de ellas siguen en fase exploratoria y solo tres e cada diez declara haber observado efectos sustanciales. Entre las principales barreras se encuentran la falta de una estrategia clara, el desconocimiento sobre los mejores usos de la tecnología y la adaptación insuficiente de los marcos de RRHH.
El foco de inversión de las empresas nacionales se concentra en tareas como la gestión de consultas internas (19%), el análisis predictivo del rendimiento (17%) y el cumplimiento normativo (17%). A escala europea, el aprendizaje personalizado y los procesos de selección automatizados también figuran entre las áreas prioritarias.
La aplicación de la IA en el trabajo deberá adaptarse al nuevo marco regulador europeo. Desde febrero de 2025, las empresas están obligadas a garantizar que su personal tenga conocimientos adecuados para utilizar la IA de forma crítica, y se prohíbe el uso de sistemas que vulneren derechos fundamentales, como la puntuación social o el reconocimiento emocional. A partir de agosto, las infracciones podrían acarrear sanciones de hasta 35 millones de euros.
Ante este escenario, los expertos recomiendan definir políticas claras y objetivos concretos que permitan integrar la IA de manera estratégica, transparente y conforme a la legislación vigente. Solo así, concluyen, será posible generar confianza y garantizar que la transformación digital no reste valor humano a la experiencia laboral.