Efeméride

La última guardia de Mohamed Ahmed, hace 40 años

La noche del 23 de noviembre de 1984, Mohamed Ahmed Abderraman pidió un turno extra para poder llevar a su hija al médico al día siguiente. Esa decisión, fruto de su compromiso como padre del policía nacional de Ceuta, le costó la vida en un cruel atentado de ETA hace 40 años. Hoy le ha vuelto a recordar Consuelo Ordóñez

Mohamed Ahmed Abderraman
photo_camera Mohamed Ahmed Abderraman

La noche del 23 de noviembre de 1984, una brisa fría recorría el peaje de Irún. La autopista Bilbao-Behobia, oscura y aparentemente tranquila, escondía en sus sombras un destino trágico. Mohamed Ahmed Abderrahman, agente de la Policía Nacional, de Ceuta, había cambiado su turno voluntariamente para poder estar con su familia al día siguiente. Su hija Himo, que padecía parálisis cerebral, tenía una cita médica importante. Mohamed siempre buscaba tiempo para ella, para Aisha, su esposa embarazada, y para sus otros tres hijos, aunque eso significara asumir más riesgos.

Fuente: COVITE
Fuente: COVITE

Había solicitado el traslado al País Vasco con un propósito claro: ganar los pluses de peligrosidad que ofrecía el servicio allí. Esos ingresos eran cruciales para costear los tratamientos de Himo. Aisha, siempre fuerte y luminosa, sostenía el hogar con una mezcla de esperanza y sacrificio. Estaban esperando su cuarto hijo, un niño que llegaría al mundo sin conocer a su padre.

En la patrulla esa noche hace hoy 40 años, Mohamed mantenía el ánimo elevado, como era su costumbre. Era un hombre querido por sus compañeros, admirado por su valentía y su bondad. En un momento de calma, se acercó al otro coche policial para compartir un cigarrillo y una conversación breve con sus colegas. Tal vez hablaban de sus familias, de los desafíos del servicio, o simplemente llenaban el frío de la noche con palabras.

Desde el monte cercano, el silencio se rompió. Los asesinos de ETA, armados con fusiles de asalto y un lanzagranadas, esperaban el momento exacto. Sabían por "los chivatos", como ha apuntado Consuelo Ordóñez, presidenta de COVITE, que los policías se apostaban allí para proteger los camiones franceses. En un segundo, el horror se desató. Una granada impactó directamente en Mohamed, destrozando su cuerpo y apagando su vida al instante. Su compañero, Carlos Mata, cayó herido, mientras el caos envolvía la escena.

Fuente: COVITE
Fuente: COVITE

La noticia llegó a Aisha como un cuchillo. Estaba en casa, pensando en el regreso de Mohamed, quizás preparando mentalmente la consulta médica del día siguiente. En cambio, recibió la peor de las llamadas. Su mundo se fracturó, pero supo que debía mantenerse firme por sus hijos y por el pequeño que aún crecía dentro de ella.

Los días siguientes fueron un torbellino de dolor y despedidas. El féretro de Mohamed fue escoltado por compañeros que no podían contener las lágrimas. Era más que un colega; era un padre, un esposo, un hombre que había entregado su vida por su familia y por su deber. Cada paso del cortejo fúnebre resonaba como un eco de injusticia, un recordatorio del precio del terrorismo.

Aisha dio a luz dos meses después, a un niño al que llamó Mohamed en honor a su padre. Creció escuchando historias sobre él, sobre su valentía y su amor incondicional. A pesar de la ausencia, el legado de Mohamed se ha mantenido vivo. Los miembros de ETA, José Miguel Latasa Guetaria y , José Antonio López Ruiz, Miguel Ángel Gil Cervera fueron condenados a 27 años de reclusión mayor cada uno, por el atentado con resultado de muerte, y a tres penas de 23 años de reclusión por tres delitos de asesinato en grado de frustración con premeditación. Además, debían indemnizar a los herederos legales de Mohamed y a Carlos Mata Organero.

Fuente: COVITE
Fuente: COVITE

Con el paso de los años, 40 ya, el nombre de Mohamed Ahmed Abderrahman quedó grabado en la memoria de quienes lo conocieron y en los registros de la historia de Ceuta, de los 'años de plomo' y del horror del terrorismo de ETA. Su sacrificio, como el de tantas otras víctimas, no ha caído en el olvido y este 23 de noviembre de 2024, Consuelo Ordóñez presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha vuelto a recordar el nombre de Mohamed Ahmed Abderrahman, porque ese 23 de noviembre, Mohamed no solo perdió la vida; dejó un ejemplo de amor y sacrificio que trascendió el odio y el terror, una historia que merece ser contada y recordada.