El Ejecutivo local "descarta" reducir el IPSI a los carburantes y apuesta por atraer gasolineras “low cost”

El Gobierno defiende que una bajada fiscal no garantizaría precios más bajos y apuesta por aumentar la competencia para abaratar el combustible en Ceuta

Pleno de control / L.Ortíz
photo_camera Pleno de control / L.Ortíz

 

 

La sesión de control celebrada este miércoles 8 de abril en la Asamblea de Ceuta volvió a situar en el centro del debate una de las principales preocupaciones de la ciudadanía: el elevado precio de los carburantes en la ciudad autónoma. La interpelación presentada por la líder del MDyC, Fatima Hamed, puso sobre la mesa tanto el impacto económico en las familias como las posibles vías para reducir el coste del combustible.

Hamed recordó que esta problemática no es nueva y que su formación lleva tiempo denunciando que los ceutíes pagan más por repostar que en otros territorios con condiciones similares, especialmente Melilla. En este sentido, incidió en que ya en abril de 2025 propusieron estudiar una reducción del IPSI aplicado a los hidrocarburos, una iniciativa que, según señaló, fue rechazada en su momento.

Durante su intervención, la diputada subrayó que el actual sistema impositivo en Ceuta, basado en un porcentaje del impuesto estatal, provoca que el gravamen aumente automáticamente cuando suben los precios. “Esto repercute directamente en el bolsillo de los ceutíes”, defendió, insistiendo en que existen alternativas más favorables para el consumidor.

Además, criticó la falta de avances desde entonces y cuestionó la existencia de un informe técnico al que el Gobierno ha hecho referencia en varias ocasiones, asegurando que su grupo no ha tenido acceso al mismo. Para Hamed, esta situación refleja una falta de voluntad política para abordar el problema.

Diferencias fiscales y dudas sobre su impacto real

Por su parte, la consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, defendió la actuación del Ejecutivo local y aseguró que el informe técnico sí existe y ha sido elaborado por los servicios tributarios. Según explicó, dicho documento analiza las diferencias entre Ceuta, Melilla y la península, tanto en materia fiscal como en el proceso de importación y comercialización de los carburantes.

Chandiramani argumentó que la diferencia de precios no puede explicarse únicamente por los impuestos, sino que responde también a factores como los costes logísticos, los márgenes de las empresas y la estructura del mercado. En este sentido, advirtió de que una bajada del IPSI no garantiza una reducción del precio final, ya que el beneficio podría no trasladarse al consumidor.

Como alternativa, la consejera avanzó que el Gobierno local está trabajando en atraer empresas de carburantes de bajo coste, con el objetivo de incrementar la competencia y favorecer una bajada de precios. Una medida que, según indicó, cuenta con el respaldo de algunos agentes económicos de la ciudad.

El debate también derivó en un intercambio de reproches sobre la política fiscal. Mientras Hamed defendió la necesidad de aliviar la carga económica que soportan los ciudadanos, Chandiramani advirtió de que la reducción de impuestos debe ir acompañada de una reflexión sobre la financiación de los servicios públicos.

Otro de los aspectos destacados fue la comparación con otros territorios. La líder del MDyC insistió en que, pese a contar con un sistema similar en muchos aspectos, Melilla mantiene precios más bajos, lo que, a su juicio, evidencia que existen márgenes de actuación en Ceuta. Asimismo, mencionó datos recientes que sitúan el precio del diésel en la ciudad por encima del registrado en otros puntos del país.

Durante la sesión también se abordó el impacto que el coste del combustible tiene en la actividad económica, especialmente en sectores como el transporte, así como en el día a día de los ciudadanos. En este sentido, se destacó que cada vez es más habitual que los ceutíes opten por repostar fuera de la ciudad cuando tienen la oportunidad, buscando precios más competitivos.

El contexto internacional también estuvo presente en el debate, marcado por la inestabilidad en Oriente Medio y su repercusión en los mercados energéticos. A este respecto, desde el Gobierno se apuntó que la evolución del precio del petróleo podría influir en una futura moderación de los precios.

La interpelación concluyó sin acuerdos concretos, pero evidenció la necesidad de seguir analizando posibles soluciones ante un problema que continúa teniendo una repercusión directa en la economía de las familias y en la competitividad de la ciudad.