¿Reúne Ceuta los criterios necesarios para ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como proponía en hoy en Pleno el MDyC? La Asamblea -con la negativa de Vox y abstención de Ceuta Ya! y uno de los diputados del grupo mixto, antiguamente perteneciente al Grupo Socialista- cree que sí. Pero lo dice con cautela y respaldándose en el Instituto de Estudios Ceutíes -que deberá analizar la viabilidad de la candidatura- ya que el proceso es "es arduo, lento y costoso" y "suele tardar si todo va bien entre tres y cinco años y, en la mayoría de los casos, se eleva incluso a diez". Para más inri, "conlleva un compromiso importante a nivel económico y administrativo que implica, además, una serie de recursos".
Una consideración que ha compartido también el PSOE, cuyo portavoz, Sebastián Guerrero ha apuntado que se trata de un asunto a abordar "con ambición pero también con realismo", dado que en la actualidad la ciudad "difícilmente" puede alcanzar los estándares.
La consejera de Cultura, Pilar Orozco, lo ha explicado punto por punto y ha pedido "una reflexión pausada" para los proponentes, cuya portavoz, Nadia Mohamed, ha lanzado la propuesta sin ahondar demasiado en sus entresijos o la verdadera dificultad del proceso más allá de la protección del patrimonio o la visibilidad que este reconocimiento daría a nivel turístico. Sin embargo, los populares han considerado que "es motivador además de justo para Ceuta y su historia pasada y presente, al menos, intentarlo" y han dado argumentos para respaldar este "alegato a la esperanza", para el que piden "paciencia".
Para el Movimiento todo estaba claro desde el minuto uno. En su turno de intervención los de Fatima Hamed han espetado que la ciudad autónoma "cumple con los requisitos de valor universal excepcional, integridad y autenticidad establecidos por la UNESCO", por lo que han solicitado el inicio de los estudios e informes pertinentes previos que permitan iniciar los trámites necesarios para que Ceuta sea evaluada y pueda obtener dicho reconocimiento. Sabiendo, eso sí, que "no se hará de hoy para mañana".
Todo ello para permitir la "preservación y puesta en valor de su extraordinario legado histórico y cultural", precisamente uno de los grandes requisitos para recibir este nombramiento y que la Ciudad, entienden los localistas, no cumple. "Hemos afeado y seguimos afeando la falta de mantenimiento", ha admitido Mohamed, quien ha calificado de "lamentable" el estado de algunos elementos patrimoniales y afeado que se promocionen algunos bienes, "pero no rutas que se puedan ver en el mapa". Una idea con la que ha aprovechado la carambola para hablar del aparcamiento de autocaravanas, otra de las peticiones del grupo al Pleno y que no ha gustado a la consejera de Cultura, que ha preferido no sacar la lista de actuaciones llevadas a cabo en esta materia.
Entre el resto de grupos, Vox ha considerado que la ciudad "se lo merece" con "todo lo que tiene que soportar", pero ha decidido negarse. La razón: el apoyo "de los islamistas".
La "bondad" de la propuesta tampoco ha convencido a Ceuta Ya! como para recolectar su voto favorable, que ha visto en la misma la "oportunidad del PP para parasitar una buena iniciativa" y ha optado por la abstención. Los localistas consideran "falsario, hipócrita y hasta cruel" el discurso de los populares sobre la "convivencia envidiable"; "algo que no ocurre por más que el señor Vivas diga lo contrario". "Nos soportamos, intentamos no matarnos en una ciudad que está partida en dos", ha matizado en un discurso que para Mohamed contenía puntos sorprendentemente parecidos a los de los ultraderechistas.
Lo que sí y lo que no según el IEC
Orozco sí ha preparado concienzudamente su alegato para defender por qué Ceuta debería ser nombrada Patrimonio Mundial y ha tirado del último número de la revista Transfetana, publicado por el Instituto de Estudios Ceutíes en 2024. En esta, Carlos Pérez Marín, miembro numerario de IEC y arquitecto Ceutí hace un análisis sobre las posibilidades que Ceuta tiene para aspirar a este honor, incluyendo su geolocalización en Estrecho, cuya "evolución podría haber sido determinante en el paso de los homínidos de África a Europa".
"Son en total trece o catorce puntos" y en sus conclusiones, ha desvelado, "puede llegar a serlo si cumple con sus requisitos". "Según sus criterios y según el mío".
Y si bien la ciudad autónoma no representa "una obra maestra del genio creador humano", para Pérez Marín la ciudad autónoma claramente expone "un importante intercambio de valores humanos, a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, sobre la evolución de la arquitectura o la tecnología, las artes monumentales, el urbanismo o el diseño paisajístico".
Pero no por la cerca califal, "probablemente el elemento construido más importante del Estrecho, por su antigüedad, por sus dimensiones y por mantener suficientes elementos casi íntegros", ya que del mismo período omeya aún quedan en pie la Mezquita de los Omeyas en Damasco, la Cúpula de la Roca en Jerusalén, la Gran Mezquita de Cairuán de Túnez y varios alcázares en Jordania y Siria. Tampoco por la cerca bizantina o las fortificaciones representativas de cada período histórico, que "no alcanzarían valores universales excepcionales ni reunirían las condiciones de integridad y austeridad". Sino por el conjunto.
"En ninguna otra parte del planeta vamos a encontrar una fortificación romana (en un lugar ya habitado durante la Prehistoria) sobre la que se construyó otra bizantina, luego una omeya, portuguesa y española, cada una adosándose a la preexistente y todas ellas visibles desde los espacios interiores que nos han llegado", ha leído la consejera al resto de sus compañeros.
Por su parte, los -todavía inconclusos- trabajado del abrigo y cueva de Benzú ya han aportado datos que han hecho retroceder hasta los 250.000 años el momento en el que el Homo sapiens empezó a mariscar. Y si terminan por demostrar que había un intercambio entre las poblaciones que habitaban (aunque fuera temporalmente) a ambos lados del Estrecho, ello abriría nuevas perspectivas en cuanto a las teorías actuales de cómo se realizó el paso de un continente a otro e incluso cómo se produjo la extinción de los neandertales.
Estas formaciones ofrecerían a Ceuta el cumplimiento de dos de los requisitos de la UNESCO: aportar un testimonio único, o al menos excepcional, de una tradición cultural o de una civilización viva o desaparecida y ser un ejemplo sobresaliente de un asentamiento humano tradicional, del uso de la tierra o del mar que sea representativo de una cultura (o culturas), o de la interacción humana con el medio ambiente, especialmente cuando se haya vuelto vulnerable bajo el impacto de un cambio irreversible.
Como ejemplo destacado de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico o tecnológico o paisaje que ilustre (una) etapa(s) significativa(s) de la historia de la humanidad; Orozco -parafraseando al arquitecto- se ha referido al patrimonio militar ceutí y su catálogo de fortificaciones de diferentes orígenes y culturas que comprenden desde el siglo II hasta el siglo XX-.
El Estrecho, clave, pero ojo a los trámites
Una parte importante de candidatura también tiene que ver con la localización de Ceuta en el Estrecho, ya que este forma parte de la Reserva de la biosfera intercontinental del Mediterráneo, inscrita por la UNESCO desde 2006. "De acuerdo con estos criterios, Ceuta podría optar a ser declarada Patrimonio Mundial gracias a su larga historia y ocupación, al papel desempeñado como principal puerto del estrecho de Gibraltar y al catálogo de fortificaciones que atesora, desde el siglo II hasta el siglo XX", ha desgranado la consejera.
Por otro lado, el Estrecho podría optar a ser declarado Paisaje Cultural como testimonio, vivo, de un proceso geológico, responsable a su vez de diferentes fenómenos y etapas históricas; cruce de homínidos, lugar de paso para la fauna marina y terrestres entre dos continentes y entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, con una patrimonio histórico representativo de todas las civilizaciones que han formado parte de su historia. "Una historia que ha sido clave en momentos puntuales de lo que hoy es España y Europa por un lado, Marruecos, el Magreb, Oriente Medio y el Sahel por otro".
En este sentido, Víctor Fernández Salinas planteó en 2015 que Ceuta se integrase en una candidatura junto a la bahía de Algeciras, la costa del Estrecho hasta Bolonia, Tánger y la costa africana del Estrecho y Gibraltar como Paisaje Cultural, al que tituló el Estrecho de Gibraltar puente cultural con lo que parece que el planteamiento "tiene cierta coherencia". Pero tiene truco.
Y es que, detalla Marín en el artículo citado por Orozco, que "en el caso de que la administración local tuviera a bien explorar con rigurosidad las posibilidades de que Ceuta fuera declarada Patrimonio Mundial y el Estrecho Paisaje Cultural, sería necesario que se tuviera en cuenta el proceso de tramitación".
¿Qué significa realmente ser Patrimonio Mundial?
La propia Orozco ha echado mano de la web del Ministerio para detallar que la declaración de Patrimonio Mundial es una distinción que otorga la UNESCO a aquellos bienes con características de excepcional valor que los hacen únicos en el mundo. Bienes que se dividen en tres categorías, en función de sus características: bienes culturales, bienes naturales y bienes mixtos (estos últimos poseen valores tanto culturales como naturales) y que la consejera ha contabilizado a nivel mundial y nacional.
"De los 50 bienes españoles declarados Patrimonio de la Humanidad, 15 de ellos son cascos históricos de ciudades como Alcalá de Henares, Mérida, Úbeda o Baeza, entre otros", ha explicado.
La inclusión de bienes en la Lista de Patrimonio Mundial constituye "una muestra del compromiso de las administraciones y los ciudadanos por su conservación". "Debemos tener en cuenta que la declaración de Patrimonio Mundial no es un fin en sí mismo, sino el principio de un camino de responsabilidades y compromisos cuya finalidad es el mantenimiento del Valor Universal Excepcional (VUE) de estas manifestaciones para las generaciones futuras", ha abundado.
Y para preservarlo, ha añadido, "es necesario establecer estrategias adecuadas que faciliten la gestión de este patrimonio a través de la sostenibilidad económica y ambiental y de la participación ciudadana".
Un proceso "arduo, lento y costoso"
El proceso para la declaración es "arduo, lento y costoso": el primer paso es la realización de un inventario -la llamada Lista Indicativa- de los bienes susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial en un futuro y deberán permanecer en este un tiempo mínimo de un año antes de poder presentar su candidatura formal. Este listado se presenta además por Comunidades Autónomas, por lo que el Pleno del Consejo del Patrimonio Histórico deberá entre medias aprobar las inclusiones a la Lista Indicativa Española, donde permanecerá un año. Puede que no se apruebe y se recomiende un estudio más en profundidad o un nuevo planteamiento.
Después, el Ministerio traslada el borrador del expediente de candidatura al Centro de Patrimonio Mundial que, si se cumplen los requisitos necesarios, lo eleva al Comité de Patrimonio Mundial para su evaluación o si no, lo devuelve para su subsanación o reconsideración, realizando observaciones de carácter formal (no de contenido) útiles para mejorar el expediente definitivo.
Una vez realizado el expediente definitivo, las propuestas de inscripción completas son transmitidas a los organismos consultivos competentes para su evaluación (ICOMOS para bienes culturales) sobre el terreno. Un examen que realizarían uno o varios expertos para contrastar las condiciones de integridad y autenticidad, los límites, el estado de conservación, la protección, conservación y la gestión del bien. De manera paralela, otros expertos evalúan a distancia otras cuestiones como el Valor Universal Excepcional de la propuesta y los criterios que lo sustentan.
ICOMOS entrega sus evaluaciones y recomendaciones al Centro de Patrimonio Mundial para que las transmita al Comité del Patrimonio Mundial y a los Estados Parte interesados. En su caso, se procede a la corrección de errores y el Ministerio lo eleva al Comité de Patrimonio Mundial.
En su sesión anual, entre mayo y junio, El Comité estudia las propuestas de inscripción y toma sus decisiones. Durante las sesiones del Comité, el Organismo Consultivo (ICOMOS) expone las conclusiones del informe y se da lectura a la propuesta de Decisión que podrá ser debatida por los miembros del Comité realizando, en su caso, preguntas concretas para ampliar la información al Estado.
Llegados a este punto el Comité puede adoptar una de las siguientes decisiones: El bien se inscribe o no en la Lista de Patrimonio Mundial -la negativa impedirá volver a presentar candidatura-; o se pide al Estado que amplíe la información para febrero del siguiente año o realice una reformulación en profundidad de la candidatura, que puede volverse a presentar la candidatura con una nueva misión de evaluación.
"Este proceso suele tardar si todo va bien entre tres y cinco años y, en la mayoría de los casos, se eleva incluso a diez años", ha adelantado Orozco.