Carlos Verdejo ha roto definitivamente la baraja. La decisión del Consejo de Dirección del Grupo Parlamentario VOX en la Asamblea de Ceuta de prorrogar la suspensión cautelar que le impide ejercer representación parlamentaria e institucional ha sido, según se desprende de sus propias palabras en redes sociales, un punto de no retorno.
La guerra interna en el seno del grupo parlamentario escala un peldaño más. Verdejo ha acusado públicamente a Juan Sergio Redondo de "echar gasolina en lugar de agua a los incendios", en lo que califica como un "nuevo ejercicio de piromanía política". El aún diputado por VOX ha lanzado el dardo a través de sus redes sociales, señalando directamente al presidente de la formación ultraderechista en Ceuta.
Mientras el Consejo de Dirección de VOX se concede un plazo de tres meses para que el diputado cumpla con sus "obligaciones reglamentarias", Verdejo ha contraatacado con un ultimátum: da tres días a Redondo para que rectifique. Y lo hace con una amenaza directa y, además, con una frase que puede dar lugar a varias interpretaciones: “Se acabó la fiesta. Si en 72 horas no rectificas, no solo volverás a romper el grupo. Prepara a tus asesores y jurídicos para que analicen todo lo que voy a contar”, ha advertido.
Desde que se hicieron públicos los desencuentros entre Verdejo y Redondo, se ha vinculado al diputado díscolo con la formación de Alvise Pérez. Una circunstancia que Verdejo no ha desmentido de forma tajante y que, además, ha dejado que se alimente sea posibilidad con posts en redes sociales, aunque da la impresión que de forma irónica.
Verdejo lleva meses reclamando transparencia en el seno del partido. Denuncia la ocultación de cuentas, el desconocimiento sobre quiénes ocupan cargos retribuidos y la deriva de una formación que, recuerda, él mismo representó durante años como rostro visible. Asegura haber intentado tender puentes. Sin éxito. El último comunicado oficial del partido, lejos de apagar el fuego, ha dinamitado cualquier posibilidad de reconciliación.
