Ceuta Ya! critica duramente la decisión del Ayuntamiento de Jumilla, que impide celebrar actos religiosos musulmanes en espacios públicos. El partido localista advierte del riesgo de extender este tipo de medidas a otros municipios.
El Ayuntamiento de Jumilla, un municipio murciano de 27.000 habitantes, ha aprobado una modificación del reglamento de uso de instalaciones deportivas que en la práctica impide celebrar actos religiosos islámicos en espacios públicos. La medida ha sido impulsada por Vox y salió adelante gracias a una enmienda del Partido Popular, que gobierna en el municipio. La enmienda establece que no se podrá realizar ninguna actividad ajena al deporte en dichas instalaciones si no está promovida directamente por el Ayuntamiento.
La iniciativa ha sido interpretada por la oposición como un veto encubierto a celebraciones como el Ramadán o la Fiesta del Cordero. Según datos del INE, en Jumilla residen cerca de 1.500 personas originarias de países musulmanes. La portavoz socialista y exalcaldesa, Juana Guardiola, ha acusado al PP de “blanquear” la moción de Vox con una maniobra que, asegura, no altera su fondo: “La finalidad sigue siendo impedir la práctica religiosa en público de una parte de la población”.
La enmienda del PP, aprobada con la abstención de Vox, modifica los seis puntos propuestos inicialmente por el partido de extrema derecha, en los que se solicitaba la prohibición expresa de actos religiosos musulmanes, el rechazo a “prácticas culturales foráneas” y la defensa de tradiciones religiosas españolas, incluida la promoción de la carnicería tradicional frente a los productos halal.
La reacción en Ceuta
La decisión adoptada en Jumilla ha provocado la reacción inmediata del secretario de Estrategia y Discurso de Ceuta Ya!, Julio Basurco, que ha aprovechado para lanzar un reproche al PP de Ceuta. “Cuando desde Ceuta Ya! denunciamos que el Partido Popular de Feijóo es un nido de racistas, el PP de Ceuta nos acusa (¡cómo no!) de ‘generar conflicto’”, ha señalado Basurco. “El problema de su discurso es que no hay semana en la que no aparezca en prensa alguna noticia dándonos la razón. Oye, a ver si el conflicto no lo generamos los que señalamos el racismo sino los que aplican políticas racistas”, ha añadido.
En Ceuta, donde cerca del 50% de la población profesa el Islam, este tipo de decisiones se siguen con especial atención. Basurco ha vinculado lo ocurrido en Jumilla con un patrón político más amplio en el que —a juicio de Ceuta Ya!— el Partido Popular se sitúa en una línea de continuidad con los postulados de Vox en materia identitaria y religiosa.
Libertad religiosa en cuestión
España es un estado aconfesional, y la Constitución, en su artículo 16, garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto tanto para individuos como para comunidades. Este derecho incluye la posibilidad de practicar actos de culto, siempre que no alteren el orden público.
Desde el PSOE de Murcia, el secretario general Francisco Lucas Ayala ha calificado el veto como “xenófobo” y ha acusado a PP y Vox de generar división social mediante la instrumentalización política de las creencias religiosas. En el caso concreto de Jumilla, la medida ha sido criticada por restringir derechos fundamentales bajo la apariencia de una regulación administrativa.
De lo local a lo nacional
El Ayuntamiento de Jumilla se convierte así en el primero en aplicar una propuesta de Vox que materializa su discurso contra las expresiones culturales y religiosas de origen musulmán. Para Basurco, esta decisión confirma que “el discurso de la convivencia del PP es solo fachada” y plantea un precedente preocupante para ciudades como Ceuta.
Desde la oposición local se teme que este tipo de decisiones se extiendan a otros municipios y se normalice la exclusión de comunidades religiosas amparándose en normativas técnicas o reglamentarias. En Ceuta, donde la coexistencia de tradiciones religiosas forma parte de la vida cotidiana, la medida aprobada en Jumilla no ha pasado desapercibida.