Carlos Verdejo sigue ocupando su escaño en la Asamblea de Ceuta bajo las siglas de VOX, pero su papel político se ha convertido en una incógnita. Tras los enfrentamientos con Juan Sergio Redondo, que lo apartó de la portavocía del Grupo Parlamentario, Verdejo se mueve en un terreno ambiguo: mantiene el acta, pero ha amagado en varias ocasiones con pasar al grupo de los no adscritos sin llegar a dar el paso definitivo. En esta entrevista hace balance de 2025 y deja pistas sobre su futuro inmediato.
Un año de aprendizaje
Lejos de reconocer que ha sido un mal año, Verdejo asegura que 2025 le ha servido para abrir los ojos sobre la política. “No creo que haya sido un año malo. He visto la maldad que hay en política con total crudeza y hasta dónde se puede llegar por intereses personales. He crecido como persona y también como antipolítico”, afirma. Su discurso mezcla la crítica al sistema con la reivindicación de su libertad personal: “Jamás me voy a fiar de un político, ni de individuos relacionados con este mundo. Lo que quiero es hablar con total libertad, sin representar intereses de grupo ni de partido”.
El diputado insiste en que lo que le motiva es poder expresarse sin filtros. “El hecho de poder decir lo que me dé absolutamente la gana, sin ningún interés particular ni de grupo, mola mucho”, resume con su estilo directo. Asegura que las presiones mediáticas, las campañas de difamación o las persecuciones no le afectan: “Después de todo lo que he pasado, no me va a medar absolutamente nada”.
El “antipolítico” dentro de la política
Verdejo se define como “antipolítico” pese a ocupar un escaño. “Si alguien quiere conocer lo que es la maldad, que se meta en política. Aquí el trato a las personas pasa por eliminar rivales y disidencias. También he visto cómo funciona el sistema entero: por qué los grupos políticos reciben tantísimo dinero, en qué lo gastan, cómo lo reparten, cómo contratan”, explica.
Aunque mantiene su ideología, rechaza el sistema de partidos. “Yo disolvería los partidos, los prohibiría. No creo que aporten ningún beneficio a la sociedad española. Al contrario, creo que son elementos que se aprovechan del ciudadano y del contribuyente. En Ceuta, incluso los grupos de la oposición tienen sus contrataciones con el dinero que reciben de la ciudad. Yo soy muy contrario a eso. El dinero tiene que estar en el bolsillo del contribuyente y cuanto menos se toque, mejor”.
Su discurso se mueve entre la crítica radical y la defensa de principios propios. “Soy antipolítico por completo y cada día más. Mi ideología sigue siendo la misma, pero soy muy contrario a cómo funciona el sistema de partidos. No quiero saber nada de afiliados, cuotas ni dinero”.
El proyecto personal: “Hispanos”
En varias ocasiones, Verdejo ha hablado de un proyecto personal que podría ver la luz en 2026 bajo el nombre de “Hispanos”. Lo describe como un “antipartido”, una iniciativa que rechaza las estructuras tradicionales. “El proyecto está ahí, muy claro. Sería un antipartido. No quiero saber nada de funcionamiento de partido, ni de afiliados, ni de cuotas, ni de dinero. Sería para entrar a destruir lo malo, no a construir. Hay cosas buenas que hay que cuidar, pero hay muchísimo que destruir”, asegura.
El diputado reconoce que ha ido retrasando su decisión de pasar al grupo de los no adscritos. “Primero dije que lo haría antes del verano, luego antes de septiembre, y ya estamos a finales de año y todavía no lo he hecho. No digo fecha hasta que todo esté bien articulado. Lo que sí tengo claro es que pasaré a no adscrito y me presentaré de nuevo a las elecciones”.
Su planteamiento es tajante: “No necesito la política. Si lo hago es porque creo que tengo que hacerlo. Tengo personas que me dicen que lo deje y viva más tranquilo, y otras que me insisten en que siga. Dependerá de cómo vea el panorama”.
La Asamblea como “circo”
Verdejo no oculta su visión crítica de la Asamblea de Ceuta. “Es un circo, un teatrillo. Ahí se venden discursos y se aprueban cosas que luego no se ejecutan. Solo hay un par de plenos que tienen utilidad real: los de los calendarios laborales y los de los presupuestos. El resto es teatro. No tenemos poder legislativo ni competencias importantes”, sostiene.
Para él, la política local se ha convertido en un espectáculo constante. “La campaña de las siguientes elecciones empieza el día después de los resultados de la primera. Esto es una constante. Todo es un espectáculo”.
Entre retirarse o seguir
El futuro de Verdejo sigue abierto. Reconoce que podría haberse retirado ya, pero también que la balanza se inclina hacia continuar. “A día de hoy están ganando los que me dicen que siga. Mucha gente me pregunta por qué no hablo en la Asamblea y lo tengo que explicar uno por uno: no hablo porque el grupo VOX me veta desde hace más de un año. La gente no puede estar pendiente de lo que pasa en los plenos las 24 horas. Al final, de todo lo que publicas como político, a la gente común le llega un 5%. Es ridículo. La gente tiene su vida, su trabajo, su familia, su deporte. Y hacen bien en no interesarse demasiado”.
Su conclusión es clara: “Creo que primará más seguir, porque no me juego absolutamente nada. Si me presento a unas elecciones y no consigo escaño, me da exactamente igual. Lo ha decidido la gente. Si consigo uno o dos escaños, también”.
Una bomba política
Verdejo deja caer que su futuro puede ser una sorpresa. “Si me presento, será una bomba”, asegura. Con esa frase resume la incertidumbre que rodea su figura: un diputado que sigue en VOX, pero que se define como antipolítico, que critica el sistema de partidos y que prepara un proyecto personal para “destruir lo malo” en política.
Su papel en la Asamblea es, hoy por hoy, el de un verso libre. Sin portavocía, sin disciplina de partido y con un discurso que mezcla la crítica feroz con la reivindicación de su independencia. Verdejo se mueve entre la posibilidad de retirarse y la de volver a presentarse con un proyecto propio. Y mientras tanto, sigue siendo una incógnita política en Ceuta.