La rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno venía marcada por un nombre propio: Luis de la Barrera, gerente de Servilimpce. El PSOE había cargado horas antes contra el Ejecutivo por la “forma” en la que —según denunciaban— se habría producido su cese. Pero Alejandro Ramírez, portavoz del Gobierno, quiso enfriar el ambiente desde el primer momento.
“Ese cese, a día de hoy, no se ha producido”, afirmó con rotundidad. Y a partir de ahí, construyó un mensaje destinado a dejar claro que, oficialmente, nada está decidido. Ni Consejo de Administración convocado, ni votación, ni movimiento formal alguno.
Recordó además que un gerente no puede ser cesado por decisión directa del presidente del Consejo, el propio Ramírez, sino únicamente por el propio órgano mediante votación. Una precisión que, en este contexto, sonó más a advertencia que a explicación técnica.
Un tablero que se mueve aunque nadie lo admita
La versión del Gobierno contrasta con el clima político que rodea a Servilimpce desde hace semanas. El PSOE insiste en que el Ejecutivo ha actuado de manera irregular y exige explicaciones. El Gobierno, por su parte, se aferra al procedimiento: sin Consejo de Administración, no hay cese.
Entre líneas, lo que se percibe es un tablero en movimiento, aunque nadie quiera poner todavía las piezas sobre la mesa.
Reorganización profunda en los servicios básicos
Más allá del caso Servilimpce, Ramírez sí confirmó algo que lleva tiempo gestándose: una reorganización amplia de los servicios básicos de la Ciudad. Una revisión que afecta a sociedades públicas, procedimientos internos y puestos de responsabilidad. La direcciones de Obimasa y Obimace, en el punto de mira.
“Se está trabajando desde hace meses en una reordenación estructural”, explicó. El objetivo: mejorar la coordinación, optimizar recursos y reforzar la gestión. Y en ese proceso, el capital humano también está bajo análisis.
El portavoz evitó concretar qué áreas serán las primeras en moverse, pero sí marcó un plazo claro: los cambios llegarán antes de que termine febrero.
Febrero será decisivo
La Consejería tiene sobre la mesa un estudio detallado de la situación de numerosos servicios. Cuando las decisiones estén cerradas, aseguró Ramírez, se comunicarán públicamente.
Mientras tanto, el foco sigue puesto en Servilimpce. Oficialmente, no hay cese. Políticamente, el debate está más vivo que nunca. Y en la práctica, febrero se perfila como un mes clave para entender hacia dónde quiere caminar el Gobierno en la gestión de los servicios básicos.