El último Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad ha dejado a Ceuta en una posición incómoda: casi la mitad de los vecinos considera que la atención que reciben es peor que la del resto del país. Y el Partido Popular no ha tardado en reaccionar, acusando al Gobierno central de “abandonar” la sanidad en la ciudad.
Los datos del informe son contundentes. El 46,5 % de los ceutíes cree que la calidad asistencial está por debajo de la media nacional. La percepción no mejora cuando se pregunta por los recursos disponibles: un 47,8 % piensa que son insuficientes. Y la organización del sistema tampoco sale bien parada, con un 49,9 % que la considera peor que en otras comunidades. En cuanto a la financiación, un tercio de los encuestados la ve claramente insuficiente.
Para el PP, estas cifras no son una sorpresa. Hablan de una realidad que —aseguran— se vive a diario: falta de especialistas, derivaciones constantes a la península, centros de salud saturados y una planificación que no termina de arrancar. Los populares insisten en un punto que repiten desde hace años: en Ceuta, la sanidad no está transferida y depende directamente del Gobierno de España a través del INGESA.
“Los datos son del propio Ministerio. No es una opinión, es un diagnóstico oficial”, recalcan desde el partido, que interpreta el barómetro como una confirmación de que la gestión sanitaria en la ciudad “está fallando”.
Más allá de la inversión, el PP pone el foco en la organización del sistema, que para ellos refleja un problema estructural. “No es solo cuánto se invierte, sino cómo se gestiona”, apuntan, subrayando que Ceuta vuelve a situarse en los últimos puestos en percepción de calidad sanitaria.
Los populares reclaman medidas urgentes: más profesionales, mejores medios y una reorganización que permita aliviar la presión sobre la Atención Primaria y reducir la dependencia de la península. “Toca dejar de negar la realidad y empezar a resolverla”, concluyen.