La vicepresidenta defiende fiscalidad especial y crecimiento tecnológico en jornada del PP

"Ceuta no es periferia, es frontera viva": Chandiramani lo deja claro en el Senado

Kissy Chandiramani explicó en el Senado por qué la fiscalidad especial de Ceuta compensa desventajas geográficas. El sector tecnológico ya aporta el 12% del PIB local y baja el paro juvenil

Kissy Chandiramani, en el Senado
photo_camera Kissy Chandiramani, en el Senado

La vicepresidenta segunda de la Ciudad, Kissy Chandiramani, ha pasado este viernes por el Senado para recordar algo que en Ceuta se repite desde hace años pero que fuera no siempre cala: que la fiscalidad especial de la ciudad no es un regalo, sino una herramienta para equilibrar un territorio que vive condicionado por su geografía.

La consejera participó en una jornada sobre contabilidad y administración pública organizada por el Grupo Popular, un foro que reunió a cargos locales, técnicos y estudiantes. Un encuentro aparentemente técnico, pero en el que Chandiramani aprovechó para colocar a Ceuta en el centro del mapa político y económico.

Ceuta, de “periferia” a “frontera viva”

La vicepresidenta abrió su intervención agradeciendo la invitación y reconociendo el papel de la senadora Esther del Brío en la organización del debate. Desde ahí, fue directa: Ceuta, dijo, no es un territorio periférico, sino una “frontera viva de Europa” y un “puente entre continentes”. Recordó que la ciudad es la única frontera terrestre de la Unión Europea con África, un dato que condiciona su día a día mucho más que cualquier titular.

Chandiramani defendió que Ceuta ha empezado a consolidar un modelo económico propio basado en tres pilares: fiscalidad diferenciada, estabilidad regulatoria y apuesta por la digitalización. Y subrayó que el régimen fiscal especial no es un privilegio, sino un mecanismo para compensar desventajas estructurales.

Tres crisis y un giro económico

La consejera repasó los golpes recientes: la pandemia, la crisis migratoria de mayo de 2021 y el cierre de la aduana comercial con Marruecos. Tres crisis que, según dijo, alteraron por completo la economía local. Aun así, defendió que la ciudad ha mostrado una capacidad de adaptación notable y que el modelo productivo está cambiando.

El ejemplo más claro, según expuso, es el crecimiento del sector tecnológico, que ya ronda el 12% del PIB. También destacó la mejora del empleo digital y la reducción del paro general y juvenil.

Más que economía: convivencia y calidad de vida

Chandiramani quiso ir más allá de los números. Presentó a Ceuta como un ejemplo de convivencia y diversidad cultural, y señaló factores como la seguridad, la cercanía institucional o el acceso rápido a los servicios públicos como elementos que ayudan a atraer talento.

Retos pendientes y un mensaje al Estado

En la parte final, la vicepresidenta reconoció que quedan retos importantes: diversificar la economía, mejorar infraestructuras, reducir el desempleo y fortalecer el tejido empresarial. Y lanzó un mensaje claro al Gobierno central: Ceuta necesita políticas sostenidas y adaptadas a su singularidad.

Ceuta no necesita ser explicada, necesita ser entendida y respaldada”, afirmó, defendiendo que la ciudad es una oportunidad para demostrar que las políticas de cohesión territorial funcionan.