Manifiesto Del PP

Día Internacional de las Personas de Edad: una mirada desde Ceuta a la dignidad que no envejece

El PP de Ceuta Ceuta se suma este 1 de octubre a la conmemoración del Día Internacional de las Personas de Edad, con actos, silencios y una reivindicación urgente: construir una ciudad que escuche a sus mayores todo el año

Merienda y baile en el Centro Social de Mayores del Inmerso / S.I.

Este 1 de octubre, Ceuta se suma a la conmemoración del Día Internacional de las Personas de Edad, una jornada proclamada por la ONU en 1990 para reconocer el papel esencial de quienes han tejido, con esfuerzo y memoria, los cimientos de nuestra sociedad. En un contexto de envejecimiento demográfico creciente, la efeméride no es solo un gesto simbólico: es una llamada urgente a repensar el modelo de ciudad que queremos construir.

Desde el Partido Popular, el manifiesto difundido hoy reivindica una política “que construya puentes entre generaciones” y que garantice “un sistema de pensiones fuerte, seguro y viable”. El texto, de tono institucional y aspiracional, subraya la necesidad de impulsar el envejecimiento activo, combatir la soledad no deseada y coordinar la atención sociosanitaria. “Una generación que ha servido tanto a los demás se merece una política que le devuelva una pequeña parte de todo lo que han construido”, afirma el documento.

En Ceuta, donde el 20% de la población supera los 65 años, los desafíos son concretos: accesibilidad urbana, atención domiciliaria, brecha digital, y espacios de participación real. Las asociaciones de mayores, como la UDPM y Cruz Blanca, llevan años reclamando recursos estables y políticas que no se queden en el gesto. “No queremos que nos escuchen solo el 1 de octubre. Queremos que nos miren todo el año”, decía esta mañana María del Carmen, vecina de Hadú, en una actividad organizada por el Centro del Mayor.

La jornada ha estado marcada por actos institucionales, talleres intergeneracionales y campañas en redes sociales. Pero también por silencios: el manifiesto del PP no menciona la situación de las residencias, ni la precariedad de muchos cuidadores, ni el impacto emocional del aislamiento en barrios periféricos. Tampoco hay referencias a Ceuta, a sus mayores migrantes, ni a las mujeres que sostienen, desde la sombra, la red informal de cuidados.

En tiempos de polarización, el Día Internacional de las Personas de Edad nos recuerda que la dignidad no tiene edad. Que escuchar a nuestros mayores no es una cortesía, sino una responsabilidad política. Y que construir una ciudad para todas las edades exige más que palabras: exige voluntad, recursos y memoria.