Consejo de Gobierno

El Gobierno acelera la evaluación de daños tras el tren de borrascas que han puesto a Ceuta al límite

Mes y medio de lluvia intensa y mucho viento dejan taludes inestables, desprendimientos y un susto en San Amaro. El Gobierno prepara un balance para pedir ayudas mientras la desaladora se toma un respiro gracias al agua acumulada en los pantanos

Vivas San Amaro

Ceuta encara por fin una tregua después de semanas mirando al cielo. El Gobierno local está ya en la recta final de la evaluación de daños provocados por el interminable desfile de temporales que arrancó a finales de diciembre y que ha dejado la ciudad empapada, con taludes resentidos y más de un susto en los barrios.

Los técnicos ultiman los informes para determinar qué arreglos no pueden esperar y cuáles exigirán una tramitación de emergencia. El portavoz del Ejecutivo, Alejandro Ramírez, lo resumía así: “Estamos en la fase final de evaluación”. Una fase final que, en realidad, se ha ido haciendo sobre la marcha, porque cada borrasca llegaba antes de que la anterior hubiese terminado de dar guerra.

Taludes que ceden y soluciones que no pueden esperar

El gran quebradero de cabeza está en los taludes. Semanas de lluvia continua han dejado zonas inestables y desprendimientos que obligan a actuar con rapidez. Ramírez reconoce que algunas intervenciones serán de “mayor envergadura” y que la inversión no será pequeña.

Mientras los papeles avanzan, los servicios municipales siguen entrando allí donde hay riesgo inmediato. Ya lo hicieron en Juan XXIII, donde se colocaron medidas provisionales para proteger viviendas afectadas. Y no se descartan desalojos puntuales si los técnicos detectan peligro para los vecinos.

San Amaro, el susto que nadie esperaba

El episodio más llamativo de estos días llegó desde San Amaro. Una roca de tamaño respetable se desprendió de la ladera norte del Hacho en plena madrugada del sábado y cayó sobre unos cuartillos deshabitados. Nadie salió herido, pero el estruendo despertó a medio barrio.

El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, se plantó allí el lunes para tranquilizar a los vecinos y anunciar actuaciones inmediatas. Sobre la mesa están el recrecimiento del muro de contención, nuevas mallas metálicas y una limpieza a fondo del terreno para evitar que el susto se repita.

Vivas enmarca lo ocurrido en un contexto “excepcional”: ocho borrascas desde el 29 de diciembre, tres de ellas especialmente intensas. Caídas de árboles, pequeñas inundaciones, una familia desalojada en Fuerte Terrones… La lista es larga.

Los pantanos, llenos… y la desaladora descansando

No todo han sido malas noticias. Las lluvias han dejado los embalses del Renegado y el Infierno prácticamente a rebosar. Tanto, que la desaladora ha podido apagarse temporalmente, lo que supone un alivio para la factura eléctrica para la Ciudad.

Ramírez confirma que no ha sido necesario abrir compuertas gracias a que el agua almacenada se está usando para alimentar la propia planta. El ahorro estimado por tener la desaladora parada ronda entre 500.000 y 600.000 euros por trimestre. Un respiro inesperado en medio del caos meteorológico.

A la espera del balance final

Con la lluvia dando un respiro, los técnicos están accediendo a zonas que hasta ahora eran inalcanzables. El Gobierno prevé tener en los próximos días un balance detallado de daños para solicitar ayudas al Estado y a la Unión Europea.

La prioridad, insiste Ramírez, sigue siendo la seguridad. Y más vale no confiarse: este invierno ya ha batido récords de precipitaciones en diciembre y enero. Ceuta ha sobrevivido a ocho borrascas seguidas; la pregunta es si vendrá la novena.