La empresa promotora ha presentado a la Ciudad el proyecto para explotar parte del edificio, vacío desde su construcción en 2011. El Gobierno deberá ahora analizar las plusvalías privadas y definir la compensación pública en espacios de uso cultural o dotacional.
El Gobierno de la Ciudad recibió este lunes, 29 de septiembre, por vía de registro, el proyecto de la empresa para explotar parte del edificio vacío en la Manzana del Revellín, según ha desvelado el consejero de Urbanismo y Transportes, Rafael Peñalver, ante una pregunta del PSOE sobre el uso previsto para ese edificio por parte del Gobierno de la Ciudad.
Lo que viene ahora, según las explicaciones dadas al PSOE, es que los técnicos de la Consejería analicen ese proyecto, estudien las plusvalías que obtiene la empresa privada y plantee la compensación, en metros cuadrados que corresponde a la Ciudad por la misma.
Es decir, el proyecto para darle uso a ese edificio sigue en una fase muy inicial. Lo que parece haber quedado claro es que el uso comercial que podrá hacer la empresa -dueña del suelo de toda la parcela- no podrá pasar del 30 por ciento tal y como establece el nuevo Plan General de Ordenación Urbana y no llegará hasta el 40 por ciento, como el anterior responsable de la materia urbanística, Alejandro Ramírez, le dejó caer en otras dos interpelaciones sobre el asunto al PSOE el pasado año.
“La normativa permite compatibilizar hasta un 30 por ciento. El 40 por ciento no sé de dónde sale exactamente, pero la normativa compatibilizar hasta un 30 por ciento”, ha dejado claro Peñalver.
Lo que tiene que venir a continuación una vez estudiadas las plusvalías que obtendrá la empresa por la explotación comercial de parte de ese edificio es la firma de un convenio urbanístico con la empresa que deje claras las cosas: el uso y los espacios que serán comerciales y el uso y los espacios que serán para beneficio público en forma de actividades complementarias culturales o dotaciones. Cabe desde un uso educativo a un uso sanitario.
El PSOE preguntaba en su interpelación de forma muy concreta llegando a demandar incluso un cronograma de las actuaciones previstas y en especial el uso que preve darle a la parte que será para disfrute público del edificio, previsiblemente la planta superior del edifico que corre paralelo a la calle Padilla.
Lo que presentó este lunes la empresa privada es un estudio de levantamiento topográfico para el uso que prevén darle al edificio. Antes de eso, ya existe un convenio con al empresa, según ha explicado Peñalver. El mismo se sometió a información pública “y se recibieron alegaciones y se vio la necesidad de precisar la superficie y las plusvalías en un documento posterior y es ahí donde nos encontramos, ene a redacción de ese documento posterior”. Esto es la concreción exacta de uso, superficies y compensación por las plusvalías que obtendrá la empresa.
“Llevamos un año preguntado, pero no olvide que esto viene arrastrado desde que se inauguro el teatro en el 2011. Lo que tenemos es una infraestructura urbana, en el corazón de Ceuta, desaprovechada y deteriorándose. Y lo que hace es repetirme la misma respuesta: está el convenio avanzando, estamos valorando ideas…”, ha replicado el portavoz socialista, Salvador Guerrero para pedirle a Peñalver mayor concreción en la respuesta. Sin éxito.
Y es que por más que quiera Peñalver la sartén por el mango la tiene en realidad la empresa privada que es la que ha de impulsar el uso del edificio. “El impulso corresponde a la empresa privada. Lo que hace aquí la Ciudad es velar por que se cumpla con la normativa urbanística y velar porque se compense a todos los ciudadanos por esa plusvalía que corresponde a la empresa privada. Si la empresa privada no quiere o no le interesa que se dote con un 30 por ciento de uso comercial pues así seguirá”, ha explicado Peñalver.
La historia
A quien le pueda resultar raro todo esto es porque quizás se perdió el origen de todo lo que es la Manzana del Revellín que se remonta a los tiempos en los que gobernaba el Grupo Independiente Liberal (GIL) y a la moción de censura que desalojó al presidente Sampietro de la Presidencia y aupó a Juan Vivas ala misma.
La parcela fue vendida a una empresa privada, Manzana del Rebellín SL por el Ayuntamiento. Pero el uso urbanístico del suelo que adquiría siempre fue público y dotacional. Después se alcanzó un acuerdo con la parte privada por el que la Ciudad lograba el uso de ese suelo y fue entonces cuando se construyó el complejo de la Manzana del Revellín, con su auditorio incluido y con los tres edificios que rodean y forman la plaza.
En el pasado ya existió una enorme polémica por el empuje, que entonces sí, tuvo el Gobierno para tratar de aumentar los usos privados y comerciales del complejo de edificios, propiedad de la Ciudad en suelo privado. Una de las ideas que se llegó a barajar para solventar las limitaciones al uso del espacio que permitía el Plan General de Ordenación Urbana fue la de trasladar el mercado al edificio que hoy sí se explota de forma comercial y que da al Paseo del Revellín.
El nuevo PGOU modificó al alza los usos comerciales que se permiten en el complejo, lo que abre, al fin, una puerta a que la empresa explote el edificio que aún está vacío con alguna clase de negocio, pero como sólo lo puede hacer en un 30 por ciento, la Ciudad tiene que visarlo todo, y obtener contraprestaciones a cambio, básicamente espacio en el edificio para usos culturales, dotaciones o complementarios.