El MDyC calca una propuesta de Caballas que rechazó en 2016

Lo que en 2016, el partido de Fatima Hamed rechazó , hoy se presenta como prioridad política. El MDyC propone un plan integral para las barriadas vulnerables que reproduce, con nuevo envoltorio, una iniciativa de Caballas

 

Fatima Hamed (MDyC), durante la sesión del pleno / Alejandro Castillo
photo_camera Fatima Hamed (MDyC), durante una sesión del pleno / Alejandro Castillo

El plan integral contra las desigualdades en las barriadas vulnerables que el MDyC llevará al próximo Pleno reproduce, con distinto envoltorio, una iniciativa planteada por Caballas hace casi una década y que entonces fue rechazada por Fátima Hamed y los suyos.

El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) ha anunciado la presentación en el próximo Pleno de la Asamblea de una propuesta para crear un Plan integral contra las desigualdades en las barriadas más vulnerables, con especial atención a la educación, el empleo y la cohesión social. La formación localista plantea identificar las zonas más desfavorecidas, rehabilitar espacios degradados, descentralizar la oferta cultural y reforzar el tejido vecinal y educativo.

Una iniciativa que, sin embargo, replica en lo esencial la que Caballas llevó al Pleno en septiembre de 2016 bajo el título de “Plan urgente de inversiones en núcleos poblacionales infradotados”. Aquella propuesta pretendía trasladar 2 millones de euros de la partida destinada al “nuevo mercado del centro y recuperación del foso de la Almina” para financiar actuaciones de mejora en barriadas periféricas como Arcos Quebrados, Finca Guillén o Arroyo Lavadero, donde faltaban asfaltado, alumbrado o servicios básicos.

El paralelismo es evidente: ambos textos denuncian la “Ceuta partida en dos”, con un centro urbano privilegiado y una periferia marginada. Caballas hablaba entonces de “núcleos olvidados”, y el MDyC califica ahora la situación como “abandono institucional y político”. En ambos casos, el planteamiento parte de la desigualdad territorial y reclama una intervención coordinada para revertirla.

La diferencia es el formato. La de Caballas fue una propuesta presupuestaria concreta, vinculada a una modificación de crédito, mientras que la del MDyC se presenta como un plan estratégico, sin dotación económica definida. Donde Caballas hablaba de infraestructuras básicas, el MDyC amplía el foco hacia educación, empleo y cultura.

Pese a la coincidencia de fondo, en 2016 Fátima Hamed votó en contra de aquella iniciativa. En el debate plenario, la entonces portavoz del MDyC reprochó al Gobierno la  “falta de planificación” y la ausencia de memoria técnica, y calificó la operación de “maquillaje” de última hora. “No hay documento ni plan que explique qué zonas ni qué actuaciones se financiarán”, argumentó antes de rechazar el expediente.

Nueve años después, el discurso del MDyC repite las mismas premisas que utilizó Caballas: denuncia el abandono histórico de las barriadas periféricas, la segregación institucional y el desequilibrio en la calidad de vida entre el centro y la periferia. Lo que en 2016 consideró un gesto improvisado, hoy se reivindica como prioridad política.

En la práctica, el MDyC asume como propia una idea que entonces desechó, reformulándola con un enfoque social y educativo. ¿Estamos ante una evolución ideológica? ¿Una reformulación estratégica? ¿O simplemente, 'economía circular' de aprovechamiento?

Lo cierto es que ambas propuestas —la de Caballas entonces y la del MDyC ahora— parten de un diagnóstico compartido. La diferencia está en el momento, el enfoque y el relato. Caballas reaccionó ante una oportunidad presupuestaria concreta, tras la caída de la compra de una guardería. El MDyC propone un plan integral, sin cifras ni partidas.

Este giro plantea preguntas incómodas: ¿Por qué se rechazó entonces lo que hoy se defiende? ¿Qué ha cambiado en la mirada política del MDyC, desde lo más alto del salón de plenos?