Una de las cosas que a la ciudadanía siempre le ha costado entender de la política es cómo personas que se pasan media vida diciéndose de todo menos bonito, luego comparten alegres ascensor, canapés o lo que se tercie como si no se hubieran dicho nada. Hasta en ese sentido llegó a divagar VOX cuando llegó a la política, prometiendo que la inquina en los debates la trasladaría fuera de los parlamentos. Una enmienda como otra cualquiera al espíritu de diálogo y entendimiento entre diferentes de la Transición. Y con esos mimbres y con su pasado, Carlos Verdejo, ahora diputado no adscrito ha saltado al atril del Pleno de la Asamblea desde su asiento detrás de VOX y el PSOE para defender que las cuentas para una moción de censura que “quite” a Vivas de presidente salen. Con resultado de fracaso absolutismo. Los 19 diputados presentes en la Asamblea además de él, le han votado en contra. Sólo él se ha votado a favor su propuesta.
Si la política y la gestión de lo público fueran sólo matemáticas, Verdejo podría llevar razón, pero como además hay otras cuestiones como ideología, modelo de gestión, de ciudad en este caso, objetivos prioritarios, puntos de vista sobre problemas y sobre sus soluciones y un largo etcétera, la idea estaba condenada a no prosperar desde casi el mismo momento en el que se concibió en su cabeza.
“Ninguna partido tiene 13 votos por sí sólo”, ha recordado Verdejo. Las matemáticas. Las ha repasado. Ha repasado la rara formación que presenta ahora mismo el Pleno de la Asamblea en el que el PP mantiene los 9 diputados con los que empezó la legislatura, Ceuta Ya!, los dos con los que comenzó y al resto se le han ido yendo en deserción por goteo sus ilustres diputados. 3 al PSOE, 1 a MDyC y según Verdejo otro a VOX, se entiende que Teresa López, dado que él se ha presentado como “un diputado sin cargo, sin asesores, ni estructura”. Una especie de ser de luz ajeno a las diatribas. No ha colado.
La primera en recordárselo ha sido la vicepresidenta segunda de la Asamblea, Fatima Hamed. “Hay dos diputados no adscritos del partido de la ultraderecha, no uno cómo ha dicho”, le ha espetado.
“Ahora abandona su grupo parlamentario, diciendo todo lo que dijo de los no adscritos: que usurpaban actas, que tenían que devolverlas, que robaban el voto de los ciudadanos. Todo aquello que decía, creo que merece que nos dé una explicación. Si sigue pensando lo mismo o ha cambiado de opinión”, le ha recordado la portavoz de los populares, Kissy Chandiramani. Verdejo a esto concreto no ha dado explicación, pero sí ha dicho que “pienso igual que siempre” de forma genérica en respuesta a las dudas planteadas por Hamed, sobre su pasado de envestidas verbales racistas, pero pudiendo entenderse como que todo su pensamiento político sigue igual que siempre por más que se haya separado de VOX.
Y es ahí donde descarrila la idea. Por más que las matemáticas sean exactas, como se ha esforzado en recordar Verdejo.
“Si se unen 13 votos, Juan Vivas deja de ser presidente y se va un modelo de Gobierno. Se van direcciones generales de 90.000 euros, se van asesores, se revisan subvenciones nominativas, se revistan contratos. Y esto no es ideología. Esto son matemáticas parlamentarias. Sólo números. Insisto, en esta Asamblea hay 13 diputados, más de 13 de hecho, que no pertenecen al PP. Las cuentas salen. La pregunta no es si se puede cambiar a Juan Vivas de la presidencia. La pregunta es quién quiere que Juan Vivas siga siendo presidente. Si no gobiernan hoy es porque no quieren. Los números dan”, le ha espetado al Pleno Verdejo.
“Puden intentar descalificarme personalmente. Yo no pido nada y mi voto no tiene precio”, ha fijado su posición. Su deseo es simplemente erradicar el sistema Vivas mediante el relevo en la presidencia. Parece decirlo en serio. En su segundo término ha subrayado que su palabra tiene valor y que está dispuesto a votar a “la señora Hamed o al señor Mustafa”. Vivir para oír.
Verdejo ha vuelto a deslizar que ha recibido ofrecimiento. “No busco ningún beneficio personal, de haberlo querido, habría elegido caminos distintos y me los han ofrecido. Creánme”, ha dejado caer.
“Vivas es el principal responsable de que la Ceuta que muchos conocimos ya no exista. Bajo su presidencia, sin condena, Ceuta ha convivido con escándalos, con clientelismo y con una manera de gobernar basada en redes de dependencia. La pregunta es legítima. Se exige y se habla mucho de la dimisión de Pedro Sánchez y no se exige la dimisión de Juan Vivas”, ha abundado.
Y ahí ha contado que en 2019 hubo diálogo entre el PSOE y VOX para hacer a Manuel Hernández (PSOE) presidente de la Ciudad. Todo se torció, según su relato cuando en el PSOE consultaron con Abascal.
“Mi voto está garantizado y no exijo absolutamente nada. Tengo palabra. Pónganse de acuerdo. Las cuentas salen (…) ¿Es Juan Vivas sólo el presidente del PP o es el presidente que todos ustedes han decidido sostener?”, ha azuzado a la oposición.
A años luz
En un debate más sosegado de lo que podría prometerse, uno por uno, excepto VOX, que se ha ausentado, “supongo que porque yo hablo”, ha acertado a resumir Verdejo. Han ido tumbando las aspiraciones de Verdejo.
El portavoz socialista, Sebastián Guerrero, le ha afeado que la iniciativa “demuestra falta de respeto a la institución que representamos. Dijo que presentaría una moción de censura en toda regla y nos trae esto. No trae candidato, ni alternativa, ni quien la apoyaría. Una cosa es control legítimo y otra usar figuras parlamentarias de forma impropia generando confusión entre la ciudadanía. Ceuta tiene problemas reales y urgentes y esta cámara no puede convertirse en eco para el ruido. Y que lo sepa, tampoco iremos a ningún sitio con un ultraderechista no adscrito”, le ha resumido su posición el PSOE.
“¿Sigue teniendo un pensamiento ultraderechista?”, le ha entre preguntado y afirmado Hamed. “Si es así, no entiendo el planteamiento que usted hace porque no va a apoyar a nadie que no piense igual que usted. Sabe que lo que propone es a todas luces inviable. Y debe saber que rechazar su propuesta no significa ni confirmar ni respaldar la manera de actuar que tiene el Ejecutivo actual. Podría aprovechar y traer propuestas más pragmáticas y prácticas pensando en el interés general de la gente”, le ha replicado la líder de MDyC, Fatima Hamed.
Tampoco se lo ha comprado el líder de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, que ha seguido abogando por que lo mejor es no entrar ni al debate con Verdejo, pero aún así ha respondido a su demanda. “No es posible. Hace falta que la izquierda y la extrema derecha racista elijan a un mismo presidente. Es ridículo. Ni el propio señor Verdejo estaría dispuesto a hacer presidente a ningún diputado que estamos aquí, salvo a Teresa López, que ahora vota todo lo que el PP le ponga por delante. En lugar de reunir los apoyos necesarios trae aquí esta charlotada. Sabe que es imposible. Lo único que busca es engañar a la gente y generar titulares. El que se queda retratado es usted”, le ha argumentado Mustafa.
“Malabarismos para hablar”
Tampoco ha puesto demasiado empeño la portavoz Popular, Kissy Chandiramani en tirar por tierra la idea de Verdejo, ni tan siquiera en defender la gestión de Vivas. Perfil bajísimo para no darle más importancia.
“Creo que en las últimas sesiones realiza cierto malabarismo para poder intervenir en la Asamblea dado que su grupo no le permitió hablar durante estos casi tres años. Intenta volver a la legislatura anterior, donde algunos sufrimos y padecimos sus intervenciones, algunas de mal gusto, a las que nos tuvo acostumbrados”, le ha empezado a replicar Chandiramani.
Más allá de lo obvio, que cualquier parecido entre una moción de censura real, firmada por 13 diputados y lo presentado por Verdejo no existe, Chandiramani le ha recordado que a la pregunta de “¿quién quiere que Juan Vivas sea presidente? Responden los ceutíes. Los ciudadanos. Y esta claro que los últimos 25 años el grupo que más diputados ha tenido ha sido el que ha encabezado el presiente Vivas. Es lo que quieren los ceutíes”, le ha espetado.
“Clientelismo para nada. Hay pacificación y una visión clara de cuál debe ser el presiente y el futuro de la Ciudad”; ha defendido la gestión Chandiramani. Y ahí desde el primer día, allá por 2001, ha fijado las prioridades: “estabilidad de los servicios públicos, igualdad, convivencia y Ceuta y los ceutíes. Con lealtad institucional al gobierno que hubiera hoy y siempre. Y así seguirá siendo. A Ceuta no le ha ido mal: Mejora la financiación autonómica, la cohesión social y los servicios día a día”.
Nadie quiere quitar a Juan Vivas
“Cada uno tiene lo que quiere, un presupuesto para su grupo parlamentario que gasta como quiere y las contrataciones de asesores las hacen como quieren. Intuía que esto pudiera pasar, que se unieran y se centrase en la persona y no en la propuesta. En el diabólico Verdejo y no en la oportunidad. Igual es que la oportunidad de quitarlo es que todos vivan un poquito peor sin Juan Vivas. Pero con esto el ceutí que quiera entenderá un poco más como funciona la Asamblea. Nadie quiere quitar a Juan Vivas”, ha cerrado su defensa Verdejo. En eso sí le han dado la razón con sus votos los diputados. “Nadie quiere quitar a Juan Vivas”.