La Biblioteca Miguel Ángel Blanco, en pleno corazón del Morro, fue este miércoles algo más que el escenario de un acto institucional. Para Miguel Ángel Pérez Triano, nuevo delegado del Gobierno en Ceuta, fue casi un regreso a casa. Allí, rodeado de autoridades, compañeros y también de amigos y familiares, asumió un cargo que —como él mismo confesó— afronta con una mezcla de responsabilidad, ilusión y un profundo vínculo personal con la ciudad.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, acompañó el acto, un gesto que Pérez Triano quiso subrayar como prueba del respaldo del Ejecutivo central a Ceuta. No fue el único rostro conocido: también acudieron los delegados del Gobierno en Canarias y Melilla, representantes institucionales, miembros del Poder Judicial y organizaciones sociales. Una presencia amplia que daba cuenta de la relevancia del momento.
Un acto lejos del despacho, pero cerca de su historia
La ceremonia no se celebró en la sede de la Delegación del Gobierno, actualmente en obras, pero el nuevo delegado no pareció echarla de menos. Al contrario: dijo sentirse especialmente satisfecho de que el acto tuviera lugar en un espacio que forma parte de su propia trayectoria vital y académica. Un detalle que aportó al evento un tono más íntimo del habitual.
“Nobleza y lealtad”: valores que quiere convertir en guía
Pérez Triano evocó el himno de Ceuta para recordar a la ciudad como “siempre noble y leal”, dos palabras que utilizó como brújula para lo que viene. Aseguró que esos valores encuentran eco en el Gobierno de España, al que atribuyó un apoyo “sin fisuras” hacia la autonomía ceutí.
En su discurso, agradeció la confianza del Ejecutivo y tuvo un gesto de reconocimiento hacia su antecesora, destacando su dedicación en un cargo que, como él mismo admitió, no es sencillo.
Prioridades claras para un mandato complejo
El nuevo delegado no esquivó los retos que tiene por delante. Entre sus prioridades mencionó:
- culminar la frontera inteligente,
- impulsar una educación de calidad,
- avanzar en la interconexión energética,
- mejorar las infraestructuras de seguridad.
También habló de empleo y transición ecológica, dos ámbitos que considera claves para abrir nuevas oportunidades y orientar la economía local hacia un modelo más sostenible.
Una Ceuta con oportunidades para los jóvenes
Uno de los momentos más personales de su intervención llegó cuando habló de los jóvenes. Pérez Triano insistió en que Ceuta debe ser un lugar donde puedan imaginar su futuro sin tener que mirar fuera. Para ello, defendió reforzar la interlocución con todos los agentes sociales, convencido de que la ciudad del mañana solo puede construirse de manera colectiva.
Migración, pobreza y desigualdad: desafíos que no quiso maquillar
El delegado reconoció abiertamente los retos en materia migratoria, educativa y sanitaria. Valoró el impacto del Real Decreto de contingencia migratoria, que —según dijo— ya está ayudando a mejorar la atención a los menores migrantes.
En el plano social, fue especialmente claro: los índices de pobreza y desigualdad en Ceuta son “alarmantes”. Por eso defendió avanzar hacia una mayor justicia social, con oportunidades reales, vivienda asequible, empleo digno y servicios públicos reforzados. Su mensaje fue directo: crecer sí, pero sin dejar a nadie atrás.
Un cierre emotivo: funcionarios, amigos y familia
Antes de terminar, Pérez Triano dedicó unas palabras a los funcionarios de la Administración General del Estado, a quienes definió como un pilar “leal y comprometido”. Y, en un gesto que humanizó aún más el acto, agradeció el apoyo de su familia y amigos, presentes en la sala.
“Ceuta merece lo mejor”, afirmó, comprometiéndose a trabajar “sin descanso” por el bienestar de la ciudad. Un mensaje que, más allá de la solemnidad del acto, sonó a propósito personal.