El Día Mundial de la Salud suele dejar un reguero de lemas bienintencionados, pero este año el senador ceutí, por el Partido Popular, Hakim Abdeselam ha querido mover el foco hacia casa. Aprovechando la fecha, ha reclamado que Ceuta deje de vivir la sanidad “desde la distancia y la resignación”, una expresión que resume el tono de su mensaje: menos discursos y más decisiones.
El senador ha recordado que la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un equilibrio físico, mental y social. Un concepto amplio que, según él, España ha sabido sostener durante décadas gracias a la ciencia, la evidencia y los avances que han permitido frenar enfermedades y alargar la vida de la población. Hasta ahí, el reconocimiento.
Pero Abdeselam no se quedó en la celebración. Aseguró que esos logros no pueden servir de cortina para tapar los problemas que siguen marcando la atención sanitaria, especialmente en territorios como Ceuta. El derecho a la salud, insistió, no se garantiza con declaraciones, sino con decisiones que se noten en la vida diaria de la gente.
El senador del Partido Popular volvió sobre una idea que repite desde hace meses: Ceuta no puede seguir esperando. Ni puede conformarse con que la sanidad se gestione “desde lejos”, ni con que las carencias se normalicen. Si se habla de apoyar la ciencia y la salud pública, dijo, ese compromiso debe llegar también a los territorios periféricos en condiciones reales de equidad.
Abdeselam amplió el foco hacia fuera, recordando la importancia de la solidaridad con países que viven situaciones sanitarias precarias. Pero usó ese argumento para volver a lo local: también dentro de España, señaló, hay territorios que siguen sin recibir la atención que merecen.
Para él, este Día Mundial de la Salud debería servir para algo más que compartir mensajes inspiradores. Debería ser un recordatorio para exigir responsabilidades y reclamar políticas útiles, planificación y una defensa firme de la sanidad como pilar del bienestar. En Ceuta, concluyó, ya no bastan los gestos: hace falta voluntad política y un compromiso que se traduzca en hechos.