El PSOE carga contra las cuentas de Amgevicesa mientras su voto negativo amenaza al servicio de autobuses

El PSOE denuncia la delicada situación económica de Amgevicesa y exige más control y transparencia, pero su voto en el Consejo de Administración puede comprometer la estabilidad del servicio de autobús urbano del que dependen miles de ceutíes cada día

Autobús

PSOE de Ceuta volvió a cargar este lunes contra la gestión económica de Amgevicesa, la sociedad municipal que desde hace finales de 2022 asumió la gestión directa del servicio de autobús urbano. Lo hizo con un discurso duro, lleno de advertencias sobre pérdidas, retrasos en pagos y falta de documentación. Pero lo hizo también con un voto que, paradójicamente, puede dejar al propio servicio en una situación delicada.

Porque una cosa es fiscalizar —obligación legítima de cualquier oposición— y otra muy distinta es bloquear decisiones que afectan a un servicio que miles de ceutíes usan cada día. Y ahí es donde el mensaje socialista empieza a chirriar.

Cuentas en rojo y papeles que no llegan

La representante socialista en el Consejo de Administración, Raquel Miaja, denunció que las cuentas de 2025 muestran un agujero cercano al millón de euros y un deterioro continuado del patrimonio, la tesorería y la capacidad de pago. El período medio para abonar facturas se ha disparado de 33 a 84 días, y la empresa mantiene una inspección fiscal abierta desde 2023 cuyo desenlace sigue sin conocerse.

El PSOE asegura que pidió por escrito, antes del Consejo, una certificación detallada de todas las facturas y obligaciones que podrían acabar en un reconocimiento extrajudicial de crédito. La documentación, denuncian, no llegó. Y sin papeles, dicen, no hay control posible.

Hasta ahí, el guion habitual: exigencia de transparencia, auditoría externa y responsabilidades políticas.

Pero el autobús es municipal… y depende de Amgevicesa

El problema aparece cuando el discurso fiscalizador se cruza con la realidad: el servicio de autobús urbano ya no es de Hadú-Almadraba. Es municipal. Lo gestiona Amgevicesa. Y cualquier bloqueo político en su Consejo de Administración tiene un impacto directo en la continuidad del servicio.

Es decir: el mismo partido que denuncia la mala situación económica de la empresa es el que, con su voto, puede agravarla. Y eso no se explica tan fácilmente a los usuarios que esperan en la parada.

Príncipe Alfonso: solidaridad, sí; soluciones, pocas

En el apartado de urgencias, Miaja pidió abordar los actos vandálicos sufridos por los autobuses en Príncipe Alfonso. El PSOE mostró su apoyo a la plantilla y reclamó que no se interrumpa el servicio sin antes agotar todas las medidas preventivas.

Pero aquí vuelve la contradicción: exigir que el autobús no deje tirados a los vecinos mientras se vota en contra de decisiones que sostienen el propio servicio municipal no parece la mejor manera de proteger a nadie.

La política, lejos de la calle

Mientras los partidos discuten sobre balances, auditorías y expedientes, los ciudadanos siguen esperando algo mucho más básico: que el autobús pase, que llegue a su hora y que no desaparezca por una batalla política que poco tiene que ver con su día a día.

La situación económica de Amgevicesa es seria. Pero también lo es la de quienes dependen del transporte público. Y en ese equilibrio, el PSOE tendrá que explicar cómo encaja su discurso de control con un voto que puede dejar a muchos ceutíes literalmente esperando.