Los ascensores de acceso a las playas de la Ribera y el Chorrillo siguen cerrados y, con ellos, la posibilidad de que muchas personas lleguen a la arena sin tener que sortear cuestas imposibles. El PSOE ha decidido volver a levantar la voz ante una situación que, lejos de ser nueva, se ha convertido en un clásico de cada temporada.
Raquel Miaja, secretaria de Políticas Autonómicas de los socialistas ceutíes, lo resume sin rodeos: “Es incomprensible que sigamos igual año tras año”. Y no habla solo de turistas o de quienes bajan a darse el primer baño de la temporada. Se refiere a quienes dependen de una silla de ruedas, a mayores que no pueden con las pendientes o a familias que empujan un carrito y acaban desistiendo. Para todos ellos, la playa no empieza en la orilla, sino en el acceso.
El Gobierno local suele recordar que existen alternativas: las Murallas, la explanada del Chorrillo… Pero cualquiera que haya intentado ese recorrido sabe que no es precisamente un paseo amable. Pendientes pronunciadas, tramos incómodos y un esfuerzo añadido que, para muchos, directamente convierte la visita en misión imposible.
Miaja lo plantea de otra manera: las barreras no siempre son de hormigón. A veces son la falta de planificación, la desidia o esa costumbre de esperar a que llegue el verano para poner en marcha servicios que deberían funcionar todo el año. “El derecho a disfrutar de los espacios públicos no puede depender del calendario ni de la movilidad de cada uno”, insiste.
Por eso, el PSOE exige que los ascensores se abran ya y que, de una vez, se planifique su funcionamiento sin improvisaciones. No hablan de un lujo ni de un capricho estival, sino de accesibilidad básica. Y, según los socialistas, seguir aplazándolo es algo más que un error: es una vergüenza para una ciudad que presume de ser acogedora.