El presidente Juan Vivas reconoció este martes en sesión plenaria, a pregunta de Ceuta Ya!, que fue él quien pidió la expulsión a Marruecos de los menores migrantes que llegaron a la localidad durante el salto masivo de mayo de 2021. Además, aseguró que la repatriación de medio centenar de jóvenes -por la que ha sido condenada la vicepresidenta Mabel Deu- se hizo de forma coordinada con el Estado, velando por el interés de los chavales y creyendo que se cumplía con la legalidad. Una respuesta que no convenció en ningún caso a Mohamed Mustafa, portavoz de los autonomistas en la asamblea, quien acusó a Vivas de deshumanizar a niños y adolescentes, equiparando el discurso del PP con el de la extrema derecha de Vox.
Ceuta Ya! aprovechó la sesión para pedir al Ejecutivo local una valoración sobre la sentencia que recientemente condenó a Deu -y a la por entonces delegada del Gobierno, Salvadora Mateos- por prevaricar en la repatriación de migrantes por debajo de la mayoría de edad. "Vulneraron de manera consciente y deliberada los derechos de un grupo de menores a los que expulsaron de la ciudad sin cumplir ningún requisito exigido por la ley", leyó Mustafa literalmente de la resolución emitida por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz desplazada en Ceuta.
Un delito, a su juicio, de una "gravedad extrema", al tratarse de "menores en situación de desamparo", y que al que "solo se le puede restar importancia desde una posición racista y xenófoba". Máxime cuando lo comete "la institución que debía velar por todo lo contrario", encontrándose "los jóvenes bajo la tutela legal de la ciudad".
Responsable ante el Pleno, no ante el Juzgado
A renglón seguido, Mustafa recordó declaraciones varias de Vivas en las que decía sentirse "responsable de las decisiones" adoptadas, además de respaldarlas: "Respalda absolutamente acciones que hoy se sabe que son delictivas. El presidente de la Ciudad apoya la comisión de un delito", hurgó el representante de Ceuta Ya!, enumerando hasta cinco sentencias contrarias al proceder que se siguió en agosto de 2021.
Poco después, al inicio de su réplica, Vivas reconoció haber sido él quien pidió al Estado que se aplicara el convenio para la devolución de menores pactado previamente con Marruecos. Y aseguró haber realizado el procedimiento en coordinación con el Estado español. "Yo le pedí, junto con la señora Deu, al Gobierno de la nación que activara el convenio suscrito con Marruecos. Es difícil que no me sienta responsable si yo pedí que se activara ese convenio", insistió quien hoy se mostró culpable ante el Pleno pero no lo hizo durante el proceso judicial, en el que pagó su mano derecha, algo que se encargó de recordarle Mustafa.
De niños y lecciones morales
El caso es que, según lo visto en la sala durante las sesiones del juicio -merced a los testimonios del secretario de estado competente por entonces y de la jefa del área de Menores- y también en virtud a lo señalado por los magistrados en la sentencia, ni siquiera se cumplió con lo que establecía el convenio con el Reino Alauita (siempre por debajo en rango de la Ley de Extranjería).
Lo recalcó el portavoz de Ceuta Ya!, quien humanizando la cuestión recalcó que lo que estaba en juego es la seguridad y la vida de unos niños con ilusiones, ambiciones y aspiraciones.
A Vivas, por su parte, el librillo de Mustafa no pasó de parecerle una nueva "lección de moral": "Es usted el más bueno y el más humano". Tachó su discurso de peligroso y quiso hacer extensiva la crítica de racista que los localistas enfocaron el PP a toda la sociedad ceutí: "Le admito y le pido que si tiene necesidad de pedir mi cabeza política, que la pida, pero que no diga que el Gobierno de la Ciudad de Ceuta es un gobierno racista, porque no es así", replicó en primera instancia el presidente.
De su discurso se desprende una fuerte defensa de que las repatriaciones de jóvenes son necesarias para Ceuta y, por ende, que aboga por un cambio normativo que las avale. Para él atajarían el problema de la llegada de nadadores y el riesgo de muerte en el intento de alcanzar suelo español que estas conllevan. Postura muy lejana a la de los autonomistas, cuya línea se acerca más a la de apostar por el derecho a migrar de forma segura.