Ceuta ha cerrado el año bajo alerta amarilla por lluvias, un episodio que ha dejado inundaciones puntuales en distintos puntos de la ciudad y que ha vuelto a poner sobre la mesa un problema recurrente: cuando las precipitaciones son intensas, determinadas zonas, como la Marina y los bajos de la misma, vuelven a anegarse.
No es la primera vez que ocurre y esa circunstancia fue trasladada al presidente de la Ciudad durante el turno de preguntas a los periodistas. La duda planteada apuntaba directamente a si se había hecho todo lo posible para evitar estas situaciones, después de años en los que parecía que las inundaciones habían quedado atrás gracias a las actuaciones realizadas.
Juan Vivas comenzó su respuesta reconociendo el trabajo desplegado durante el fin de semana. “Quiero en primer lugar reconocer el trabajo de todas las personas que han estado atendiendo a estas emergencias surgidas con motivo de las fuertes lluvias”, señaló. A partir de ahí, defendió que las inversiones realizadas han cumplido su objetivo. “Toda la inversión que se ha hecho en infraestructuras para mejorar la capacidad de respuesta de esta ciudad ante lluvias torrenciales ha funcionado en años anteriores y también ha funcionado en este año”, afirmó.
El presidente contextualizó lo ocurrido recordando la intensidad del episodio. “Hay que tener en cuenta que en poco tiempo ha llovido muchísimo”, explicó, subrayando que las redes pluviales tienen límites técnicos. “Cuando llueve mucho, las redes pluviales no están capacitadas para soportar tanta intensidad en la lluvia”, añadió, invitando a comparar lo sucedido en Ceuta con otros puntos de España afectados por lluvias similares en los mismos días.
En ese sentido, Vivas defendió el funcionamiento de los servicios municipales y la planificación previa. “Creo que los servicios han funcionado de una manera ejemplar. Creo que las obras de infraestructura han estado plenamente justificadas”, afirmó, destacando además que no se han producido daños personales. “Afortunadamente, no tenemos que lamentar ningún daño desde el punto de vista de la integridad física de las personas”, subrayó, señalando también que no se registraron “muchas salidas ni muchas incidencias”.
La polémica se intensificó un día después, cuando la Central Sindical Independiente y de Funcionarios de Ceuta(CSIF) reclamó públicamente depurar responsabilidades en torno a la actuación de Servilimpce, denunciando una “grave irresponsabilidad” en la gestión del servicio durante el fin de semana.
El sindicato aseguró que el sábado 27 de diciembre el dispositivo quedó únicamente en manos de trabajadores de fin de semana, muchos de ellos con escasa experiencia, sin presencia física de mandos ni responsables que asumieran la dirección efectiva de la situación. CSIF habló de “dejación de funciones” y reclamó actuaciones inmediatas para garantizar la seguridad, la salud y la dignidad laboral de la plantilla.
Preguntado directamente por esta denuncia, el presidente de la Ciudad no descartó actuaciones. “Se preparará un informe si hay ese tipo de petición por parte del sindicato”, indicó, avanzando que se pedirá explicaciones a los responsables del servicio sobre la incidencia denunciada. Vivas insistió en que ha estado “en permanente contacto con los responsables de las áreas, con los consejeros implicados en el asunto”.
En cualquier caso, dejó claro que, si se confirma una mala praxis, habrá consecuencias. “Si ha habido algún comportamiento que haya sido indebido, por supuesto que se depurarán responsabilidades”, afirmó.
El episodio de lluvias cierra así el año reabriendo un debate que parecía superado en Ceuta: el de la vulnerabilidad de determinados puntos de la ciudad ante precipitaciones intensas y la necesidad de ajustar no solo las infraestructuras, sino también la organización y gestión de los servicios cuando la ciudad se enfrenta a situaciones de emergencia.