Polémica en VOX por el veto a celebraciones islámicas

Verdejo se desmarca de VOX nacional y apoya los actos religiosos musulmanes en Ceuta

El diputado ceutí rompe con la dirección nacional de VOX y apoya las celebraciones musulmanas en Ceuta, en defensa de la convivencia y la realidad social local

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photo_camera Carlos Verdejo ha decidido trazar una línea propia en un asunto tan simbólico como delicado, en una ciudad donde cada palabra sobre identidad y cultura

El diputado ceutí Carlos Verdejo se opone abiertamente a la postura de su partido sobre el uso de espacios públicos para actos religiosos musulmanes y defiende la convivencia en la ciudad autónoma.

El diputado en la Asamblea de Ceuta por VOX, Carlos Verdejo, ha marcado distancias con la dirección nacional del partido tras la reciente polémica sobre el uso de espacios públicos para actos religiosos musulmanes. Verdejo ha expresado en sus redes sociales su oposición a la postura adoptada por VOX en el municipio murciano de Jumilla, donde, en el marco de un acuerdo presupuestario con el Partido Popular, se ha instado a la alcaldesa, Seve González, a restringir el uso de espacios públicos para celebraciones islámicas, siguiendo una moción impulsada por el único edil de VOX en la localidad.

"En VOX Ceuta no estamos de acuerdo con VOX Jumilla", ha afirmado Verdejo, desmarcándose así de la línea oficial marcada por el secretario general del partido, Santiago Abascal. "Queremos a los musulmanes de Ceuta, los cuales son mayoría en la ciudad", ha subrayado el diputado. En su publicación, Verdejo ha recordado que su grupo ha votado a favor de la celebración de la festividad del Sacrificio, conocida como el Día del Borrego, e incluso de su inclusión como festivo en el calendario laboral ceutí. "Nos desmarcamos de esta locura", sentenció.

Post de Carlos Verdejo en la red social X, en respuesta a Santiago Abascal
Post de Carlos Verdejo en la red social X, en respuesta a Santiago Abascal

Estas declaraciones contrastan frontalmente con el discurso de Abascal, quien recientemente publicó un contundente mensaje en redes sociales en el que alertaba del avance del islamismo en España. “Hay que proteger los espacios públicos de prácticas ajenas a nuestra cultura y a nuestra forma de vida”, afirmó. Abascal aseguró que no se trata de un debate sobre libertad religiosa, sino de una amenaza real por parte del islamismo, al que acusa de ser una ideología extremista incompatible con los valores europeos, los derechos de las mujeres y la aconfesionalidad del Estado.

En su mensaje, Abascal expuso datos sobre detenciones de yihadistas en España, y denunció prácticas como la ablación genital femenina y el matrimonio infantil, asegurando que “allí donde el islamismo avanza, retroceden las libertades”. Asimismo, instó a prohibir el velo islámico en instalaciones públicas y defendió la necesidad de que quienes residan en España “renuncien expresamente a imponer ideologías y leyes totalitarias”.

La reacción de Verdejo ha generado sorpresa, no solo por apartarse del discurso habitual del partido a nivel nacional, sino también por su tono conciliador hacia la comunidad musulmana ceutí. En una ciudad donde la convivencia interreligiosa y cultural es una realidad cotidiana, sus palabras parecen reconocer esa especificidad. 

De momento, la dirección nacional del partido no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Verdejo. Sin embargo, su postura reabre el debate sobre las tensiones internas en VOX en torno a la gestión del fenómeno religioso y cultural en contextos como el de Ceuta, con una composición social muy diferente a la de otras regiones de España.

Lo que parece claro es que Carlos Verdejo ha decidido trazar una línea propia. Y lo ha hecho en un asunto tan simbólico como delicado, en una ciudad donde cada palabra sobre identidad y cultura tiene un eco especialmente resonante.