Política

el debate sobre la continuidad de vivas determina las preferencias de los militantes

Los populares toman posiciones ante sus primarias

Vivas, Cospedal y la secretaria general del PP ceutí, Yolanda Bel, posan para una foto (C.A.)
photo_cameraVivas, Cospedal y la secretaria general del PP ceutí, Yolanda Bel, posan para una foto (C.A.)

La batalla por el poder en el PP nacional ha servido a los populares ceutíes para buscar un espacio propio en la disputa entre quienes se alinean con el aparato del partido y reclaman la continuidad de Juan Vivas al frente de la organización y aquéllos que creen llegada la hora del relevo. 

Las hostilidades se han desatado en el PP nacional. La sucesión de Mariano Rajoy ha generado una situación insólita en el principal partido conservador del país: las bases acudirán a votar para elegir a su presidente.

El proceso ha puesto al descubierto las ambiciones y las diferencias entre los dirigentes del partido que hasta hace apenas un mes mantenían una imagen de unidad monolítica. Los tiempos en los que Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado obedecían disciplinados a un argumentario común, el del partido, han acabado.

Los movimientos telúricos ocasionados por el enfrentamiento abierto entre los tres principales competidores han tenido sus réplicas en Ainara, la sede de los populares ceutíes.

La reciente visita de Cospedal a Ceuta ha resultado reveladora. El presidente del partido, Juan Vivas, ha mantenido públicamente una neutralidad exquisita ante un proceso en el que la formación se juega buena parte de su futuro. Pese a ello, la dirección local de los populares recibió el pasado martes a la exministra de Defensa con entusiasmo indisimulado. El aparato local del partido no hurtó agasajos a la candidata a presidenta, una generosidad en los gestos que no gustó a todos los militantes.

La batalla por el poder en el PP nacional ha servido a los populares ceutíes para subrayar su posición respecto a un asunto más doméstico y decisivo para el porvenir de quienes aspiran a gestionar parcelas de poder en el partido: la hipotética sucesión de Vivas. Los más críticos se agarran a las semejanzas: si Rajoy se ha ido, no resultaría disparatado confiar en que Vivas también lo haga.

Este sector del partido ha puesto sus ojos en Pablo Casado, quien se ha revelado en los últimos días como el látigo de Sáenz de Santamaría y Cospedal. La correlación se antoja perfecta: los partidarios de Vivas adoran a la secretaria general; los entusiastas del joven diputado por Ávila integran la nómina de militantes que suspiran por un relevo.

Casado atiende a los periodistas en la sede del PP ceutí en marzo de 2016 (C.A./ARCHIVO)Casado atiende a los periodistas en la sede del PP ceutí en marzo de 2016 (C.A./ARCHIVO)

Éstos últimos confían en poder, ellos también, escenificar sus inclinaciones. Para ello, aguardan a la llegada de Casado, que ha anunciado su visita a Ceuta.

Con todo, los populares se conducen con mayor discreción que sus oponentes políticos a la hora de sustanciar sus disensiones internas. Si las primarias del PSOE acabaron por convertirse en Ceuta en una guerra civil intestina expuesta al escrutinio público, los populares mantienen una actitud más reservada cuando de resolver sus diferencias se trata.

Las apuestas se revelarán más o menos erradas cuando se conozcan los resultados de la votación a la que los militantes populares de todo el país han sido convocados el próximo día 5. En el caso de Ceuta, 242 afiliados de los más de 4.000 que la dirección del PP local se jacta tener.

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