Armas Trasmediterránea, al mercado, mientras Baleària y Boluda se postulan como compradores

El proceso de venta de Armas Trasmediterránea, dividida en tres núcleos de negocio, despierta el interés de gigantes del sector marítimo. Mientras Boluda y Baleària analizan sus opciones, las rutas de Alborán y Ceuta, no podrán ser adquiridas por la naviera de Utor debido a restricciones regulatorias

 

Villa de Agaete - Armas Trasmediterranea
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Armas Trasmediterránea, la histórica naviera española, ha iniciado una nueva travesía: la de su venta. Tras años de marejadas financieras y la ejecución de las garantías millonarias por parte de los fondos que tomaron el timón de la compañía a la familia Armas, el proceso de desinversión ha comenzado. En él han irrumpido con fuerza dos figuras conocidas del sector: Vicente Boluda y Adolfo Utor.

Ambos empresarios valencianos —cada uno con su propia flota y hoja de ruta— compiten ahora por hacerse con el control de la que fue una de las navieras más relevantes del país. Mientras Boluda, presidente del grupo líder europeo en remolcadores, analiza la situación financiera de Armas a través del proceso de due diligence, Utor, máximo responsable de Baleària, ya expresó públicamente su interés durante la presentación de resultados de su compañía el pasado marzo.

Los propietarios actuales de la naviera, fondos como JP Morgan y Bain Capital, han dividido sus operaciones en tres núcleos —Canarias, Melilla y Ceuta— para facilitar su venta. Sin embargo, el negocio en el Estrecho y Alborán presenta obstáculos regulatorios para Utor.

Canarias representa la joya de la corona por su volumen de tráfico y por su carácter estratégico en el abastecimiento y movilidad del archipiélago. Tanto Boluda como Utor han puesto el punto de mira en ese núcleo, conscientes de que una operación más ambiciosa podría topar con los límites impuestos por el Tribunal de Defensa de la Competencia.

Y es que una posible adquisición de Armas por parte de Baleària en las rutas del Estrecho o el Mar de Alborán, donde ambas operan actualmente, dispararía la cuota de mercado de la naviera de Denia a cifras que superarían el 75 %. Un escenario que no obtendría luz verde por parte del regulador de competencia.

El trasfondo económico del proceso no está exento de implicaciones políticas. La operación de compra de Trasmediterránea por parte de la familia Armas, firmada en su día con Acciona —familia Entrecanales—, arrastró a la histórica naviera a una delicada situación financiera que, finalmente, provocó su pérdida de control. Desde entonces, el capital de riesgo tomó el mando, pero ahora las instituciones canarias y parte del empresariado local reclaman que la compañía no pierda su esencia isleña.

En este contexto, Utor ha defendido públicamente el carácter español de su proyecto. Ha subrayado la importancia estratégica de mantener en manos nacionales la conectividad marítima entre la Península, Baleares y Canarias, así como con los países del norte de África, como Marruecos y Argelia. Una defensa con aroma a mensaje institucional, en un momento en que el futuro de la principal naviera del país se juega en los despachos.

Mientras el mercado se mueve, los puertos esperan.