Ceuta ha recibido este miércoles al Candela, una embarcación eléctrica que no navega, sino que planea sobre el agua gracias a un sistema de hidroalas que reduce drásticamente el consumo energético. Detrás del timón, el ingeniero y empresario sueco Gustav Hasselskog, fundador del astillero que firma este prototipo, que ya opera en una decena de países y que ha recalado en la ciudad autónoma de la mano de Avangreen.
El encuentro no ha sido casual. Ceuta forma parte de la hoja de ruta de un modelo de negocio que aspira a transformar la movilidad marítima desde una doble perspectiva: la sostenibilidad energética y la viabilidad económica. La inversión realizada por Avangreen en infraestructuras limpias, como la planta solar del Puerto, convierte a la ciudad en un enclave estratégico para recibir a este tipo de embarcaciones de nueva generación.
“La tecnología de Candela no solo es limpia, también es eficiente. Es un barco que ‘vuela’ sobre las olas, lo que reduce la fricción y permite un consumo mínimo”, ha explicado Hasselskog durante la presentación, traducido por Manuel Gómez, CEO y fundador de Avangreen. “Estamos hablando de un ahorro de más de 57 euros por minuto en comparación con un trayecto convencional en embarcaciones de fuel”.
Un cambio de paradigma: de consumir a recargar
El modelo rompe con la lógica tradicional del transporte marítimo. En lugar de depender de motores térmicos, Candela incorpora baterías eléctricas que se recargan en puerto. El trayecto de prueba realizado este martes costó 2,5 euros en electricidad, frente a los 60 euros que habría supuesto en combustible fósil.
Pero más allá del ahorro, el enfoque es estructural. “Estos barcos no generan energía a bordo porque no tienen espacio para paneles solares. Lo que necesitan es una infraestructura en tierra que les permita operar con garantías y con energía limpia”, ha apuntado Gómez.
Ahí es donde entra el papel de Ceuta. “Estamos preparados para eso. Nuestra planta solar ya está en funcionamiento, y hemos diseñado toda nuestra estrategia para acoger a empresas que apuesten por la descarbonización del transporte”, ha añadido el CEO de Avangreen.
Autonomía pensada para el Estrecho
Candela cuenta con versiones recreativas y para transporte de pasajeros. La primera ofrece una autonomía de unos 95 kilómetros, y la segunda, de 75, distancias más que suficientes para cubrir rutas como la del Estrecho.
“El ferry para 20 o 30 personas ya está en producción. Tenemos pedidos en 10 países y queremos establecer operaciones en España”, ha adelantado Hasselskog. El fundador del astillero no oculta que Ceuta encaja en ese plan. La combinación de condiciones geográficas, demanda de rutas cortas y una infraestructura energética emergente la convierten en una base operativa natural para este tipo de embarcaciones.
Ceuta, modelo energético con vocación exportadora
Para Avangreen, la llegada del Candela no es un evento aislado. Es una muestra práctica de lo que la empresa lleva tiempo defendiendo: que Ceuta puede ser un modelo exportable de sostenibilidad, eficiencia energética y movilidad verde.
“La visita de hoy pone en valor lo que venimos construyendo desde hace años: que las navieras encuentren aquí una base preparada para afrontar el reto de la descarbonización”, ha subrayado Gómez. “Queremos que Ceuta deje de ser solo punto de paso y se convierta en referencia del cambio energético en el transporte marítimo”.
El Candela no ha llegado sola. Con el ha atracado también una nueva forma de entender la navegación. Una en la que Ceuta quiere estar en primera línea.