El sonido de las máquinas ha puesto punto final a un capítulo que llevaba años abierto. Lo que durante décadas fue un pequeño conjunto de viviendas unifamiliares en el Muelle España, conocido popularmente como los chalés del Puerto, es ya historia.
La comparecencia conjunta del delegado del Gobierno y del presidente de la Autoridad Portuaria tenía un mensaje claro: la demolición ha terminado y comienza una nueva etapa urbanística para esta zona estratégica de la ciudad.
“Hoy es un buen día para Ceuta”, arrancó Miguel Ángel Pérez Triano al confirmar que se ha derribado la última edificación que quedaba en pie. Con ese gesto, explicó, se cierra “un tiempo de disputa administrativa y judicial” que ha marcado durante años el futuro de estos terrenos.
El delegado recordó que la parcela que ahora queda libre ocupa unos 18.000 metros cuadrados, una superficie equivalente aproximadamente a tres campos de fútbol. Un espacio que, según adelantó, permitirá avanzar en un proyecto ambicioso para integrar el puerto en la trama urbana y reforzar su papel como motor económico de la ciudad.
A partir de ahora, señaló, comenzará una fase de coordinación entre la Administración General del Estado y la Ciudad Autónoma para planificar el nuevo uso del suelo. La idea es clara: zonas verdes, equipamientos y nuevas infraestructuras alineadas con la estrategia de Puertos del Estado para Ceuta.
De zona residencial a espacio urbano abierto
El proyecto de demolición comenzó hace aproximadamente un año tras una larga cadena de procesos judiciales y administrativos. Los primeros trabajos consistieron en la retirada de los muros perimetrales y el corte controlado de suministros —luz, agua y telecomunicaciones— para evitar afectar a las viviendas que todavía permanecían habitadas.
Durante meses, uno de los chalés siguió ocupado, lo que complicó la ejecución de los trabajos y obligó a una gestión delicada por parte de la Autoridad Portuaria y las administraciones implicadas.
Hoy esa situación ha quedado atrás.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Juan Manuel Doncel, reconoció que el camino hasta llegar a este punto no ha sido sencillo. “Ha sido un periodo largo de contenciosos, pero sabíamos que esto llegaría a su fin”.
Para Doncel, el objetivo del proyecto va mucho más allá de eliminar unas viviendas antiguas: se trata de reordenar el espacio portuario y acercarlo a la ciudad.
Un nuevo parque urbano y conexión con la ciudad
El plan que se dibuja para este enclave pretende transformar completamente la zona. La idea central pasa por recuperar un gran parque urbano que conecte con los Jardines de la Argentina y se extienda hasta la avenida Cañonero Dato, creando un corredor verde entre el puerto y la ciudad.
Además, el proyecto contempla la construcción de un nuevo vial urbano que permita descongestionar el tráfico en este punto crítico de la ciudad, especialmente en el entorno de la rotonda de Enrique el Navegante, conectando con la avenida de España.
Doncel explicó que aproximadamente 6.000 metros cuadrados se destinarán a usos portuarios vinculados a actividad comercial, mientras que el resto se orientará a espacios públicos y zonas verdes.
“No se puede entender la ciudad sin el puerto ni el puerto sin la ciudad”, resumió el presidente portuario al defender la importancia de este proceso de integración.
Sin viviendas, pero con actividad económica
Uno de los aspectos que ha querido aclarar la Autoridad Portuaria es que no habrá uso residencial en el nuevo desarrollo. La filosofía del proyecto es mantener el carácter público y abierto del espacio.
El planteamiento, según Doncel, es crear un pulmón verde urbano que sirva para el disfrute de los ceutíes y que al mismo tiempo impulse la actividad económica vinculada al puerto.
Entre las ideas sobre la mesa se encuentra la creación de un nuevo polo tecnológico y comercial, aprovechando el potencial estratégico de la zona.
Próximos pasos: urbanismo y acuerdos institucionales
El siguiente paso será la redacción de un plan especial urbanístico que definirá las alineaciones, usos y ordenación del nuevo espacio. Ese documento deberá ser aprobado posteriormente por el Pleno de la Asamblea.
Paralelamente, el Estado y la Ciudad Autónoma deberán firmar un convenio para formalizar la cesión de parte del suelo portuario, condición imprescindible para que el Ayuntamiento pueda desarrollar la actuación urbanística.
La previsión que manejan las administraciones sitúa el horizonte del proyecto en 2026, una fecha que permitirá culminar los trámites urbanísticos necesarios.
Mientras tanto, la imagen de los antiguos chalés desaparece definitivamente del paisaje portuario.
Donde durante años hubo litigios, muros y viviendas aisladas, el proyecto que se dibuja ahora mira hacia un objetivo distinto: abrir el puerto a la ciudad y convertir ese espacio en una nueva puerta urbana para Ceuta.