La borrasca “Oliver” también ha hecho sentir sus efectos en la operativa fronteriza de Ceuta, concretamente en el embolsamiento de Loma Colmenar, donde este jueves se han formado colas de coches superiores a lo habitual. La causa principal ha sido la suspensión temporal del tráfico marítimo en la línea Tarifa-Tánger Ville, una de las rutas más utilizadas por viajeros que se desplazan entre la península y Marruecos.
El mal tiempo y el cierre del puerto de Tarifa en distintas franjas horarias obligaron a desviar a decenas de conductores hacia la ruta Algeciras-Ceuta, para después continuar su trayecto hacia Marruecos cruzando la frontera terrestre del Tarajal. Esta modificación inesperada del itinerario ha generado un aumento significativo del tránsito en la zona de espera habilitada en Loma Colmenar, donde llegaron a verse al menos cuatro filas completas de vehículos, según fuentes sobre el terreno.
El flujo también se ha visto alterado en sentido inverso: muchos ciudadanos que pretendían viajar desde Marruecos a la península vía Tánger-Tarifa se vieron forzados a cruzar a Ceuta por tierra y tomar allí el ferry con destino a Algeciras, lo que incrementó la presión de entrada a la ciudad, en contraste con la relativa fluidez del tráfico hacia Marruecos.
El fenómeno evidencia, una vez más, la vulnerabilidad de las rutas marítimas que conectan el norte de África con el sur de Europa ante episodios climatológicos adversos, así como la necesidad de contar con mecanismos ágiles de gestión del tráfico transfronterizo en situaciones excepcionales.