Candela Ayala, emoción y herencia rociera en el VI Pregón Joven

La parroquia de Santa Teresa se convirtió en un templo de emoción, juventud y fervor rociero. La Hermandad del Rocío celebró su VI Pregón Joven con una protagonista excepcional: Candela Ayala, de solo 13 años, emocionó con una intervención profunda, sentida y cargada de gratitud

Candela Ayala
photo_camera Candela Ayala

La parroquia de Santa Teresa se llenó de fe, lágrimas y juventud. Este sábado, la Hermandad del Rocío celebró su VI Pregón Joven, una cita que encontró en la voz de Candela Ayala, de tan solo 13 años, la hondura de una devoción heredada y sentida.

Candela no solo habló: emocionó. Lo hizo con la templanza de quien ha crecido entre varales, rezos y sevillanas, hija del ex Hermano Mayor Eduardo Ayala (2018-2024), figura clave en su camino rociero. Y fue precisamente él quien, en uno de los momentos más íntimos de la tarde, rompió el guion para dedicarle un cante final que desató lágrimas y ovaciones.

La jornada arrancó a las 19:00 horas con la tradicional misa en honor a la Blanca Paloma. Una hora después, la joven pregonera tomó el micrófono y, con voz firme y palabras tejidas de emoción, dio inicio al pregón. Un acto que se enmarca en la antesala de la Romería de Pentecostés 2025 y que reafirma el pulso joven de la Hermandad.

El Coro Infantil de la Hermandad de La Línea de la Concepción aportó la nota musical, al igual que las intervenciones de Adam del Campo y Francisco Javier Barceló, que fundieron cante y guitarra para vestir de duende la tarde.

Candela Ayala y Francisco Javier Barceló
Francisco Javier Barceló y Candela Ayala 

“Dicen que mi Ceuta es, cuando llega la primavera, un revuelo de oraciones, de plegarias y promesas...”, recitó Candela al comenzar. Su intervención fue un viaje íntimo por los afectos que la han sostenido: su familia, sus amigos, la Junta de Gobierno, los sacerdotes… Todos cuantos forman parte de la Hermandad tuvieron un lugar en sus agradecimientos. “A mis padres, razón de mi existir, a mi hermana, mi imprescindible, a mis abuelos por haberme consentido tanto...”, dijo, desarmando al público. Una palabras desde el corazón además repletas de anécdotas de quien ha vivido el Camino desde el vientre de su madre.

El VI Pregón Joven no fue solo un acto protocolario. Fue, sobre todo, un testimonio de amor a la Virgen del Rocío, pronunciado desde la inocencia y el compromiso, no exento de madurez. Un recordatorio de que la devoción no entiende de edades y que, en Ceuta, también late fuerte en el corazón de los más jóvenes.