Ceuta ha acogido este martes, 1 de julio, los actos conmemorativos del 50 aniversario de la aprobación canónica de la Familia Cruz Blanca, congregación fundada en 1975 por el Hermano Isidoro Lezcano con raíces profundas en la ciudad. Medio siglo después de aquel reconocimiento oficial en Tánger por parte del arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo, la comunidad ha querido celebrar su trayectoria de servicio y entrega junto a las personas más vulnerables.
La jornada ha comenzado con una procesión desde su sede hasta el Santuario de Santa María de África, donde ha tenido lugar una eucaristía de acción de gracias. Presidida por el vicario general de Ceuta, el Rvdo. Padre Francisco Jesús Fernández Alcedo, la homilía ha subrayado el paralelismo entre el Año Santo Jubilar que vive la Iglesia y el aniversario de Cruz Blanca, resaltando que ambos "nos hablan de misericordia, de consuelo y de esperanza".
Dirigiéndose a los hermanos, colaboradores y voluntariado presentes, el vicario ha recordado que "durante estos 50 años, habéis sido testigos vivos de esa esperanza que no defrauda", aludiendo a San Pablo. "Allí, donde la sociedad muchas veces solo ve miseria, enfermedad y exclusión, vosotros habéis visto rostros, nombres y dignidad", expresó.
En palabras del vicario, la congregación ha sido durante estas cinco décadas "buena noticia para los pobres, consuelo para los enfermos y libertad para los oprimidos por la soledad o el dolor".
Reconocimiento a una misión compartida
Tras la misa, los actos han continuado con un encuentro fraterno en la Casa Familiar Nuestra Señora de los Ángeles. El Hermano Luis Miguel Martell, Superior General de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, ha participado en esta jornada de memoria y gratitud, destacando el respaldo que la congregación ha recibido durante todos estos años de parte de instituciones públicas, entidades sociales, empresas y la ciudadanía ceutí.
Actualmente, Cruz Blanca atiende a cerca de 1.000 personas al año en Ceuta, gracias al compromiso de 150 profesionales, 30 voluntarios y cinco hermanos. En el marco del acto, se ha reconocido especialmente al equipo del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), que cumple tres décadas de trayectoria. A partir del 14 de agosto, este servicio será gestionado por una nueva empresa adjudicataria, pero la congregación ha querido agradecer el trabajo de los 65 profesionales que han cuidado durante años a más de 300 personas usuarias.
Una red solidaria que cruz fronteras
Cruz Blanca mantiene hoy una red de 32 casas familiares y 16 centros en España y en países como Marruecos, Venezuela y Argentina, desde donde atiende a más de 22.000 personas al año. Lo hace desde un modelo basado en el pensamiento humanista cristiano, con intervenciones dirigidas a personas con discapacidad, mayores en situación de dependencia, víctimas de trata, personas sin hogar, migrantes y menores vulnerables.
Con el lema '50 años de casa y familia', la congregación pone en valor su legado, recordando las palabras de su fundador, el Hermano Isidoro Lezcano: "Sin el abandono en la Providencia no somos nada, ya que somos su obra". Una frase que, aún hoy, guía el compromiso silencioso pero firme de una comunidad que sigue abrazando, cuidando y acompañando en nombre de la esperanza.