Francisco Javier Barceló: "Mi pregón está escrito a base de caminos y vivencias"

El director del coro de la Hermandad del Rocío de Ceuta y hermano desde 2013 será el encargado de pregonar la romería de 2025 este domingo, una responsabilidad que asume con emoción, respeto y la certeza de que todo lo bueno en su vida gira en torno a la Virgen

Francisco Javier Barceló, pregonero de la Romería del Rocío 2025 / E. Arteaga
photo_camera Francisco Javier Barceló, pregonero de la Romería del Rocío 2025 / E. Arteaga

A veces, la fe llega como una canción que ni siquiera sabías que existía. Una letra que se desliza sin aviso, entre los caminos de polvo y eucalipto, y se instala ahí, como un estruendo insonoro que irrumpe en el corazón. Así le ocurrió a Francisco Javier Barceló, ‘Xavy’, para los amigos, quien, hace una más de una década pisó por primera vez las arenas del Rocío como parte de una actividad encabezada por la Diócesis de Cádiz y Ceuta, la Jornada Pastoral Juvenil de 2013. Desde entonces no ha querido -ni sabido- vivir de otra forma.

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Hoy, con diez romerías a sus espaldas y cientos de vivencias bordadas a los pies del Simpecado de Ceuta, se enfrenta a una experiencia distinta: el Pregón. Será él quien ponga voz al relato oficial de la Romería del Rocío 2025 y, aunque su vida gira en torno al compás -ya que es el director del Coro de la Hermandad-, reconoce que esto es “muy distinto”. Javier confiesa con una mezcla de pudor y entrega que “es muy difícil expresar lo que sientes por dentro y plasmarlo en un papel”. El encargo, que llegó el pasado octubre de boca de José María Sánchez, Hermano Mayor, y uno de sus grandes amigos, le sorprendió. “Me lo tuve que pensar”, manifiesta, recalcando que no fue por falta de ilusión, sino “por la enorme responsabilidad que implica”. Sin embargo, el “sí”, no tardó en brotar. Porque sabía que le tocaba a él.

Y porque, quizá, en su fuero interno llevaba tiempo escribiéndolo sin saberlo.

Desde entonces, su proceso ha sido una mezcla de inspiración y búsqueda. Ha dejado que la memoria le guiara: vídeos antiguos, sevillanas, imágenes, amigos… “No soy escritor, pero tengo claro que quiero explicar a todo el mundo cómo se vive aquello”, asevera, explicando que su pretensión es trasladar “qué tiene el Rocío y a qué huele”. Y, al preguntarle, la respuesta emerge como una letanía de aromas y sonidos: “Huele a pino, a marisma, a polvo y a flores de las carretas…Es el revoloteo de una golondrina, el sonido de los piteros o el estallido del cohete de una Hermandad”.

 

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Quizá, por eso, ha decidido escribir su pregón no tanto desde la retórica, sino desde la vivencia. Como quien toma de la mano a quien nunca ha estado allí y le dice: mira, escucha, siente.

 

“Todo lo bueno que me ha pasado es gracias a la Virgen”

 

Barceló se define como esa “corriente de jóvenes” que, desde hace años, dan vida a la filial ceutí y que han tomado, en cierta parte, y poco a poco, las riendas de la misma. Se le nota cuando habla: hay en sus palabras un amor maduro y agradecido, un compromiso tejido a base de caminos, oraciones y cantos al alba. La suya no es una fe de escaparate, sino de raíces y humildad. Por ello, el Rocío se le mezcla con las cosas que dan sentido a su vida: el amor, la amistad y la comunidad. Este pregonero asegura que es “gracias a la Virgen” por lo que, a día de hoy, cuenta con grandes tesoros que se materializan en sus mejores amigos, su pareja, la gente con la que comparte parte importante de su vida y que, “todo lo bueno” que le ha pasado, “viene de Ella”.

La que podría considerar una de sus romerías más especiales fue también la más inesperada. No fue la primera, ni la más vistosa. Fue esa en la que, casi por azar, acabó viendo a la Virgen a escasos metros, en un rincón insospechado. En esta reflexión, llega a la conclusión de que la Virgen “hace y deshace, te sorprende y te muestra secretos”. Para Javier, “fue como si todo tuviera que pasar exactamente así. En ese instante y no de otra forma”.

A lo largo de estos años ha visto cómo el Rocío ha cambiado, también cómo las redes sociales y el actual vínculo con las tecnologías han propiciado una transformación en algunos sectores de la sociedad que ven este momento del año como “una fotografía en un escenario especial”. Pero tiene una cosa clara y es que hay algo que permanece intocable: Almonte. “Ahí, cuando la Virgen sale, no manda nadie más. Es el pueblo el que habla y eso lo mantiene todo en su sitio, inquebrantable”.

 

“El Coto de Doñana es un paraíso sagrado y siempre lo hacemos con respeto”

 

De los distintos caminos que ha recorrido con la Hermandad de Ceuta a lo largo de estos años, se queda con el del Coto. “Es el que nos corresponde por naturaleza” y deja totalmente claro que “ese lugar es un paraíso sagrado”. Es por este motivo que necesita alejarse de la creencia errónea de que el Rocío y todo lo que le envuelve sea un reguero de desfachatez, pues “lo hacemos con respeto, con la certeza de que nuestros hijos y nietos deben verlo tal y como lo vemos ahora nosotros”.

Ante la cuestión de si, en algún momento, se vería preparado, si es que así se le presentase la ocasión, de ser Hermano Mayor, Francisco Javier sonríe, pero niega con firmeza, al menos por el momento, pues considera a su Hermandad como “una gran familia con una acción social muy fuerte” y, esto, requiere “tener una gran capacidad de liderazgo y llamada”.

Hoy, sin embargo, la responsabilidad es otra: hilvanar recuerdos, olores y paisajes del alma en un texto que no solo cuente lo que es el Rocío, sino que lo haga sentir. Que despierte algo incluso en quienes nunca han cruzado el Cancelín ni sentido aún la mirada imborrable de la Virgen del Rocío.

Quizá eso sea, en el fondo, lo que hace un pregonero: prender la llama en los demás con las brasas de su propio camino.