La tarde se presentaba con un cielo incierto en cuanto a previsiones meteorológicas y, con ellas, las esperanzas de los fieles que aguardaban la salida procesional de San Daniel, patrón de Ceuta. Finalmente, las probabilidades de lluvia obligaron a la cofradía y al Consejo de Hermandades a tomar una decisión dolorosa, pero prudente: cancelar la procesión prevista para este viernes, 10 de octubre, desde el Santuario de Santa María de África.
La noticia, comunicada minutos más tarde de la hora prevista para el inicio del recorrido, fue recibida con resignación por los numerosos devotos que abarrotaban la iglesia desde primera hora de la tarde. Muchos, ya en sus puestos y miradas cargadas de fe, decidieron permanecer junto al santo en un acto íntimo que acabó convirtiéndose en una muestra de fervor tan inesperada como conmovedora.
La misa previa, presidida por el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo, y concelebrada por el arzobispo de Tánger, monseñor Emilio Rocha Grande, reunió a autoridades religiosas, civiles y militares en torno a la figura del santo patrón. Entre plegarias y silencios, la atmósfera se tornó solemne cuando se anunció la suspensión definitiva de la salida.
No obstante, San Daniel sí “salió”, aunque solo unos metros, dentro del propio templo. En un gesto cargado de simbolismo, la imagen fue acercada a las puertas del santuario, donde la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura interpretó sus marchas ante el aplauso contenido de los presentes. Algunos devotos rompieron a llorar, conscientes de que, aunque la lluvia había truncado la procesión, la devoción seguía intacta.
“No ha salido a la calle, pero ha estado más cerca que nunca”, comentaba una de las asistentes, reflejando el sentir general. Y es que, a pesar del mal tiempo, Ceuta volvió a demostrar que su patrón no necesita de recorrido para ser guía: le basta con permanecer bajo el mismo techo que su pueblo.