Remitidos

Uno de los últimos pescadores supervivientes de la Almadraba

La Almadraba y sus gentes: Frasquito León, marinero y armador

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photo_camera Frasquito Léon (CEDIDA)

Un pescador que fue chico de bote, marinero, patron, armador o dueño de barco, toda una vida ligada al mar y a su barrio de la Almadraba en el pasaje Tobogán.

Antes de adentrarme en la historia de una de tantas personas que dedicaron su vida “a la mar", en este caso Frasquito León, fallecido recientemente y uno de los últimos “supervivientes" de ese que fue barrio marinero caballa, la Almadraba y mas concretamente su pasaje del Tobogán, donde llego desde la península siendo niño y donde vivió hasta su partida, quiero hacer algo de historia de ese barrio que destilaba olor a pescado, salitre por los poros y escenas marineras como su seña de identidad.

ALMADRABA DE CEUTA

El barrio de la Almadraba hay poca gente en Ceuta que lo desconozca, cada 16 de Julio son muchos los caballas que se acercan hasta ese barrio para asistir a los  actos de celebración del día de la Virgen del Carmen, dia grande de ese barrio que fue cuna y vivero de los hombres de la mar y que hoy solo conserva como seña de identidad marinera su capilla.2

El barrio fue creado a principios del siglo pasado por un funcionario  apellidado Comandari y de ahí su primera denominación de Villa Comandari

Muchas familias de pescadores, la gran mayoría llegados de puertos almerienses y malagueños a la llamada de la riqueza marina de las costas caballas y del protectorado, se asentaron en la nueva Ceuta que surgió tras el tratado de paz de Wasd Ras con Marruecos que permitió la ampliación de las zonas de pesca.

Otros venian a hacer la temporada de la pesca y volvían a sus pueblos de procedencia.

Principalmente el barrio del Príncipe fue su primer asentamiento.

Creadas las primeras casas de ese nuevo barrio o villa,  muchas de esas familias se trasladaron al mismo adquiriendo desde esos momentos una gran actividad pesquera, el sabor a mar y sal, el olor de sus pescados y redes y mas tarde del aroma del pescado cocido de algunas de sus tres fabricas de conservas que se fueron instalando en la barriada.

Daba comienzo la historia de la Almadraba.

Sus playas acogieron a un varadero, el de Eugenio, donde se construyeron algunos barcos y muchos botes y pateras (verdad, Ramón de la Cruz) también tenia su pequeño taller naval del bueno de Antonio, allí se asentaron en barracas construidas con madera y chapas muchas familias marineras, la playiya llamaron a esa pequeña playa. En esa playa nacieron las primeras volaeras  de entrelazados de cañas para secadero y un chabola donde hacían vida toda la familia del dueño del sequero, recordar a los hermanos León, hijos de Alonso y María Cazorla, Tomás el quemao, Frasquito “chorlito”, Paco y Miguel “colita rubia", Manolo Cervantes, Carlos de la Bella, José de Marcos, Carmona y Luis Lamorena aunque estos en zona cercana a la Iglesia y algunos más que se me olvidan, hasta 20 volaeras se llegaron a montar desde el Tarajal a la Playiya.

Recuerdo a los niños, yo también lo hice, alrededor de las tinajas cuando se arreglaban los volaores a la caza y captura de huevas y barriguitas para llevar a casa previa ayuda a lo que hiciera falta.

 Las fabricas de conservas de Folque Feria, el Consorcio y Benito Lamorena eran el pulmón industrial del barrio y daban trabajo a muchas mujeres de la barriada que con su delantal y sus cuchillos acudían diariamente a cubrir la jornada en la limpieza del pescado cocido las eventuales y al enlatado las fijas mientras sus hijos acudían a la creada escuela denominada del General Orgaz….quien nacido allí no se acuerda de Doña Clotilde  Doña Julia, Don Antonio Rojas, Don Francisco Arcas, el pipas…que tiempos!!!

Una ayuda de estas mujeres a la economía familiar mientras los maridos se embarcabán y salian en busca del jurel  caballa  sardina o boquerón y en verano a la pesca del bonito, y la melva que surtian a esas fabricas de materia prima….los atunes los capturaban las almadrabas y se descargarán en el pequeño muelle junto a la capilla con una grúa alli instalada.

Existían actividades auxiliares a la pesca como el tintero de Benito Lamorena donde se daba color a las redes y el almacén de estas  creo recordar de Antonio Fuentes donde los pescadores ya jubilados se afanan en remendar los destrozos que ocasionaban los temporales y las piedras de fondo a las artes de pesca.3

Recordar su estación del tren cuando el protectorado, parada obligada del tren Ceuta/Tetuan, con su Cantina, más tarde convertida en el famoso Bar Los Pulpos del recordado Juan Rodríguez.

Esta es en síntesis la historia del que fue el barrio marinero de Ceuta, ahora desaparecido físicamente en su esencia aunque sentimentalmente se lleve en los corazones de muchos caballas algunos aun disfrutando de ese barrio en las pocas casas que quedan.

Viene a cuento esta larga introducción porque me propuse contar historias de gente anónima que tuvieron como ocupación la mar y como residencia ese barrio y la barriada 12 de diciembre más conocida por barriada de pescadores, el otro núcleo junto a Miramar Chorrillo y barrio San Antonio, hoy Juan XXIII, donde se asentaba la gente de la mar.

Pues hoy gracias a la colaboración de su hija MariCarmen León Barrionuevo os vamos a contar la historia de un pescador que fue chico de bote, marinero, patron, armador o dueño de barco, toda una vida ligada al mar y a su barrio de la Almadraba en el pasaje Tobogán.

FRASQUITO  LEON

Frasquito León es su nombre y esta su historia contada por su hija…refiere que “Eran 8 hermanos, mi padre llegó a Ceuta desde Torre del Mar junto a ellos, al morir su madre joven, tan solo 36 años, su padre decidió traerlos a Ceuta donde tres tias María, Carlota y Cecilia se repartieron a los hermanos para su cuidado y aun en casas diferentes   estas estaban en el Tobogán dónde Frasquito viviría toda su vida.

Dio  comienzo su vida en la Almadraba y en su pasaje del Tobogán donde vivió,  creó a su familia de 7 hijos, hasta su muerte reciente.

Eran tiempos difíciles y más en la situación a la que Frasquito y sus hermanos se tuvieron que adaptar, otra tierra  otro entorno familiar  “desde niño vio las dificultades familiares, había muchas necesidades,  refiere su hija, desde los 9 años ya se relaciono  con el mar, recogía redes rotas que le facilitaban los barcos y las remendaba el mismo armando un pequeño arte “boliche" y con su primo acudía a las playas de Ceuta en busca del pescado, que más tarde vendía  por las casas, dejando una parte para sus tías de donde todos comían. El dinero de la venta del pescado servía para ayudar en su casa y a las tias con las que vivían sus hermanos.

Asi comenzó su idilio con el mar Frasquito, Maricarmen nos sigue desgranando la historia de este niño emprendedor acuciado por la necesidad de esa epoca de la que a pesar de su corta edad era consciente “ Con algo  más de edad, mi padre comenzó a salir al mar embarcado primero como “chico de barco" hasta que pudo participar en los duros trabajos propios de una traiña, emprendiendo así lo que sería su camino como marinero.

Ya tenemos a Frasquito levando redes  copejando el pescado y haciendo labores propias de marinero “hizo todas las labores que se pueden hacer en un barco de pesca, desde marinero, pasando por motorista y patron, muchos fueron los barcos en los que estuvo, nos cuenta su hija.

Pero aquel niño inquieto que con 9 años ya “creo" su empresa propia, capturando y comercializando a su forma el pescado que cogía iba a ir más lejos “despues de estar embarcado a cuenta, se hizo con la propiedad del último barco que lo acogió como marinero  La Paquita, una nueva aventura, la de armador y Patrón…una nueva responsabilidad, pero un riesgo que asumió  eran muchas bocas para alimentar en su casa y aquel niño que asumió que con 9 años debía arrimar el hombro en su casa, de hombre mantenía esa misma idea.

Pero Frasquito no quedó hay, algunos barcos más vendrian “ que yo recuerde el Puerto de Barbate y el Ana y Francisco donde navego hasta los 77 años en busca del pescado nos cuenta su hija.

La vida del pescador es muy dura y pasa factura “ con 77 años y al pie del cañón, remendando las redes de su barco,  le sorprendió un infarto del que se recupero  y ahí los hijos le obligamos a dejar la dura vida del mar.

Para un pescador sacarlo del barco es quitarle media vida por eso muchos de ellos seguían ligados al mar remendando artes de pesca “mi padre no se retiro del todo  si bien ya no se embarcaba  seguía remendando redes y cuidando sus motores con su amigo Antonio el mecánico.

Y esta es la vida de un “VIEJO LOBO DE MAR" como le llama su hija, que se fue a navegar en los mares del Señor pensando en su mar, “la mar".

Un bonito relato de la historia de un hombre humilde y trabajador, Frasquito Leon,  de los últimos supervivientes de ese barrio marinero que ya solo mantiene de marinero su capilla, curtido en mil temporales, contada por su hija Mcarmen a la que agradezco que me dejara entrar en esa parte de sus vidas.

 

 

 

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