Remitidos

Después de mí, la nada

Hay que ser presuntuoso para creerse imprescindible, sea cual sea la actividad que se practique, y más si ésta es derivada de la política. Por todos es sabido que la historia sigue después de la desaparición de ésos que, en un momento u otro de ella, han regido o significado algo para los destinos de sus respectivos países. El siglo XX ha dado infinidad de nombres: Churchill, Roosevelt, Hitler, Mussolini, Tito, Franco, Gandhi, Mandela o la madre Teresa de Calcuta podrían ser algunos de esas personas que para bien o para mal han marcado la historia del pasado siglo.

Hay que ser presuntuoso para creerse imprescindible, sea cual sea la actividad que se practique, y más si ésta es derivada de la política. Por todos es sabido que la historia sigue después de la desaparición de ésos que, en un momento u otro de ella, han regido o significado algo para los destinos de sus respectivos países. El siglo XX ha dado infinidad de nombres: Churchill, Roosevelt, Hitler, Mussolini, Tito, Franco, Gandhi, Mandela o la madre Teresa de Calcuta podrían ser algunos de esas personas que para bien o para mal han marcado la historia del pasado siglo.

Aun así, y a pesar de la significación y peso de todos ellos, y aun marcando de manera muy especial la historia de la humanidad, ésta, una vez desaparecidos, ha seguido su curso y en su ausencia se han dado nuevas referencias que también han tenido su influencia.

Ahora bien, y a tenor de lo expuesto, resulta ciertamente ridículo e incluso ofensivo oír a  un simple alcalde de ciudad decir de manera lapidaria y sin ningún tipo de reparo que después de él,  la nada. Y yo me pregunto: ¿la nada de qué? Antes de soltar tal magna machada, tenía que haberse preguntado si todo lo que está ocurriendo ahora no es parte de la nefasta gestión llevada a cabo bajo su mandato de más de catorce años. La respuesta no habría de ser especialmente difícil, pues no son pocos los ejemplos que existen para ilustrarla. Podríamos empezar por el tema del paro ¿Qué empleo de calidad ha creado usted? Ninguno. La mayoría en precario, a costa del erario público y abiertamente clientelar. Dígame también qué infraestructura económica de las que alardea haber puesto en marcha se ha consolidado. Ninguna. Y si nos centramos en los aspectos educativos, para qué hablar. Contando con estudios y encuestas en las que una y otra vez somos líderes en fracaso, claro está, éstas no las puede manejar como las que hace por encargo y en las que para su satisfacción algún medio subvencionado lo eleva casi al estatus de emperador  de Ceuta y  de parte de Castillejos. Claro, después no es de extrañar que nos salga con estas ínfulas verbales.

Seamos serios señor alcalde. ¿De verdad piensa que después de ver la situación en la que estamos, y que usted ha contribuido a crear, no podríamos mejorar sin su presencia? Personalmente yo creo que sí. Deja ya de meter miedo a la gente presentándose como el defensor de la españolidad de Ceuta, para después y ya una vez en el poder dedicarse cobardemente a hacer concesiones inverosímiles a su marca blanca dentro de la asamblea. Vaya y explique eso a los electores, pues es eso precisamente lo que éstos nos transmiten en nuestras visitas a muchas de nuestras barriadas. Ahí sí que están las verdaderas encuestas, a pie de calle, y en la que se pone en evidencia que con su forma de gobernar está consiguiendo algo que hasta hace poco era prácticamente imposible y que no es otra cosa que esa fractura social que ya se palpa abiertamente por todos los rincones de la ciudad, tema éste de mucho calado, que se tendrá que tener muy en cuenta por aquéllos que pretendan tener presencia en la Asamblea después del 24 de mayo.

Es para nosotros una obligación intentar transmitir a los ciudadanos proyectos reales con visión de futuro y no - en un acto de tomadura general de pelo - sacar del cajón lo que ya fue prometido y no se han molestado en ejecutar. Intentar venderlo ahora como el último reclamo de si no estoy yo otros cuatro años si que no se hace o sin mí no hay nada mas que caos y esta ciudad se hunde. Me parece toda una falta de respeto y una verdadera ofensa para los ceutíes.     

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