Remitidos

Trastornos en la infancia: cuanto más trabajemos, mejor

Antes de hablar de trastornos infantiles debemos partir de una premisa: Lo más difícil es conocer el diagnóstico exacto y de manera precoz, y lo más fácil es saber que hay que intervenir y que hay que hacerlo pronto y mucho. Trastornos como el autismo pueden ser diagnosticados desde los 12 meses de edad mental del niño, mientras que en otros muchos casos no se sabe qué pasa, pero es evidente que algo pasa.

Antes de hablar de trastornos infantiles debemos partir de una premisa: Lo más difícil es conocer el diagnóstico exacto y de manera precoz, y lo más fácil es saber que hay que intervenir y que hay que hacerlo pronto y mucho. Trastornos como el autismo pueden ser diagnosticados desde los 12 meses de edad mental del niño, mientras que en otros muchos casos no se sabe qué pasa, pero es evidente que algo pasa.

Quiero decir con esto que ver que algo anómalo pasa en el desarrollo del menor suele ser fácil para la familia, si bien es difícil que alguien te diga exactamente lo que es. Y sin un diagnóstico en firme muchas se frenan a la hora de buscar ayuda, perdiendo un valioso tiempo de intervención para el niño.

Precisamente, por esta condición médica de difícil diagnóstico existe el concepto de Atención temprana; definida como el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. La atención temprana es global y multidisciplinar; se trabaja con la familia y con el menor y en ella trabajan desde médicos hasta logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupaciones y psicólogos.

Y esta es la clave, el concepto de Atención Temprana. La atención temprana se basa en una simple idea; la plasticidad neuronal. Poder trabajar mucho y cuanto antes con el niño equivale a proporcionar al niño el mayor número de oportunidades posibles para que pueda alcanzar optimizar su desarrollo  en todas las áreas del desarrollo: cognitiva, motora, emocional, social, etc.

En Ceuta la atención temprana es competencia del IMSERSO a partir de las valoraciones realizadas por su centro base. Pero también está cubierto por las mutualidades de los funcionarios y por los seguros privados de estos, que o bien tienen el recurso concertado (caso de Asisa en Ceuta) o bien cubren los gastos de las terapias en parte o en su totalidad. Para obtener acceso a este recursos los padres deben seguir el procedimiento oportuno (suele ser un neurólogo el que indique la necesidad de atención temprana). El desconocimiento de muchos padres les lleva a buscar la intervención por separado (fisioterapia, logopedia y psicología), sin saber por ejemplo que los trastornos del lenguaje ya no son cubiertos por el sistema nacional de salud y ni son competencia de la logopedia. Esto hace que los padres acaben pagando de su propio bolsillo por recursos que tienen cubiertos de otra manera, sólo porque no tienen muy claro lo que tienen que solicitar para sus hijos ni a que especialista hacerlo. Eso supone días, meses o años de estimulación del niño perdidos, que podrían cambiar un pronóstico de leve a moderado y de temporal a crónico. Que los niños cuando crecen tiendan a aprender cosas nuevas no implica que con estimulación y un buen trabajo profesional no se desarrollen mucho mejor.

Por otra parte, el MECD a través de su convocatoria de becas (BOE del 1 de agosto de 2015) ofrece una serie de ayudas que (y cito textualmente) constituyen uno de los instrumentos que contribuyen de forma más eficaz a hacer posible el principio de igualdad de oportunidades. El Real Decreto 595/2015, de 3 de julio, por el que se establecen los umbrales de renta y patrimonio familiar y las cuantías de las becas y ayudas al estudio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para el curso 2015-2016 y se modifica parcialmente el Real Decreto 1721/2007, de 21 de diciembre, por el que se establece el régimen de las becas y ayudas al estudio personalizadas refleja el firme compromiso del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con la dimensión social de la educación, que pretende garantizar, mediante la política de becas, que ningún estudiante abandone sus estudios posobligatorios, por motivos económicos, asegurando así la cohesión social y la igualdad de oportunidades. Un colectivo que requiere una especial protección a estos efectos es el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo asociada bien a algún tipo de discapacidad de la que resulte la necesidad de recibir educación especial, bien a una alta capacidad intelectual que precise actividades complementarias a la formación reglada.

Es muy importante destacar que estas becas se otorgan desde los 2 años (pues el propio MECD cuenta con una orientadora que valora atención temprana antes de la propia escolarización de los menores) hasta el final del periodo educativo voluntario, y que el único requisito para rellenar el impreso de solicitud es que dicha orientadora, o la del centro educativo, considere que la terapia fuera del centro es necesaria. Y siempre es necesaria, pues el principio sobre el que se sostiene toda la atención temprana y toda la atención a la infancia es el mismo; cuánto más y cuanto antes, más autonomía, más integración y menos abandono escolar. Ahí no existe ninguna fisura ni discrepancia entre lo que legisladores y especialistas opinamos; la atención a los niños se debe dar a todos los niños posibles y con todos los recursos disponibles. Por lo tanto estas ayudas (que cubren atención temprana, y también TDAH y altas capacidades) no son incompatibles con el apoyo recibido en el centro educativo. Tampoco existe ningún motivo para no trabajar con un menor cuantos más días de la semana sea posible. Nadie, en trastornos de la infancia, puede decidir que dos días o tres son suficientes, sino que esta pauta siempre está supeditada a criterios económicos. Es más, ni siquiera se cuenta con los mismos profesionales; los centros de atención temprana son de carácter sanitario y cuentan con personal sanitario, mientras que el MECD cuenta con personal educativo. Definitivamente, no existe el solapamiento de funciones entre las diversas ayudas recibidas para el menor.

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