Ceuta ha amanecido este jueves conmocionada por la pérdida de Andrés del Río López del Amo, un profesional de la medicina cuya trayectoria estuvo marcada por el compromiso, la vocación de servicio y un fuerte arraigo a la ciudad en la que vivió y trabajó durante toda su vida.
Nacido en 1954 y formado en la Universidad de Navarra, regresó a Ceuta tras finalizar sus estudios para iniciar una carrera médica que siempre desarrolló en el ámbito de la sanidad pública. Desde su colegiación en 1978, su nombre quedó estrechamente vinculado al ejercicio de la medicina en la ciudad, sin haber desempeñado su labor fuera de ella en ningún momento.
Sus primeros pasos profesionales los dio en centros como la clínica Los Ángeles, y también colaboró durante años con la administración judicial como médico forense. Posteriormente, formó parte del sistema de Atención Primaria, donde atendió a cientos de pacientes hasta su jubilación en el centro de salud de Otero, ganándose el respeto y el cariño tanto de compañeros como de usuarios.
Más allá de su faceta sanitaria, Andrés del Río fue una persona de inquietudes múltiples. Destacó como amante de la fotografía, campo en el que fue considerado un auténtico referente, además de pionero en el uso de drones con fines creativos en Ceuta. Su espíritu aventurero lo llevó a organizar durante más de dos décadas rutas y travesías por Marruecos al frente del grupo motero y viajero conocido como LOS BÚHOS, muy popular en la ciudad.
La música fue otra de sus grandes pasiones. Como director de la Asociación Coral de Ceuta Andrés del Río Abaurrea, cargo que ocupó hasta 2011, contribuyó de forma decisiva al impulso de la vida cultural local, dejando también en este ámbito una huella perdurable.
La marcha de Andrés del Río supone la pérdida de un profesional ejemplar y de una figura muy querida, cuyo legado permanecerá vivo en la memoria colectiva de Ceuta.