Solidaridad sin fronteras

Rama Solidaria ya ha escolarizado a 250 niños en Gaza: y van a por más

Desde Ceuta llega algo más que empatía: ha llegado ayuda. La campaña ‘Iqra Gaza’ ya ha levantado una primera aula en la Franja y sigue sumando apoyos

Los más pequeños agradecen a Ceuta la ayuda que les ha devuelto a las aulas
photo_camera Los más pequeños agradecen a Ceuta la ayuda que les ha devuelto a las aulas

En Gaza, volver a clase se ha convertido en un acto de resistencia. Doscientos cincuenta niños palestinos ya tienen un aula a la que acudir, un cuaderno en el que escribir, un lápiz con el que dibujar el futuro. Todo gracias a la campaña ‘Iqra Gaza’ —que significa “Lee, Gaza”— impulsada por la organización Rama Solidaria, que tiene su propia rama en Ceuta. Pero no se conforman: “Subimos a 300 alumnos ya mismo”, asegura Nordin, presidente de la ‘rama’ local que no deja de crecer.

La educación, en mitad del desastre, ha dejado de ser un lujo. Es una urgencia. Mientras la Franja de Gaza se desmorona bajo los escombros, desde Ceuta ha llegado algo más que empatía: ha llegado ayuda. Y ha llegado a tiempo. Y desde Gaza agradecen la ayuda con cariño. 

Durante más de tres años, la infancia gazatí vivió sin escuelas. La guerra les arrancó no solo los pupitres, sino también el derecho más básico: aprender. Pero eso está empezando a cambiar. Gracias a las donaciones ciudadanas —muchas de ellas desde nuestra ciudad— ya se ha construido una primera aula equipada con libros, cuadernos y material escolar. No es un símbolo: es real. Y es solo el principio.

En Gaza no queda ni una escuela en pie”, denunciaban al lanzar la campaña. Hoy, esa frase empieza a sonar lejana.

El objetivo es claro: que ningún niño se quede sin aula. Por eso, Rama Solidaria no baja el ritmo. La campaña sigue viva, y necesita más manos, más gestos, más compromisos.

Cómo colaborar

  • 📱 Bizum Nordin: 636 278 799
  • 📱 Bizum Nabila: 698 969 433
  • 🏦 Cuenta bancaria: ES66 2100 1888 1202 0033 9769

En una ciudad como Ceuta, que sabe de fronteras y de infancia rota, la solidaridad no se mide en palabras, sino en hechos. Cada euro suma. Cada lápiz cuenta. Cada gesto construye una escuela donde ayer no quedaba nada.