La comunidad musulmana de Ceuta y Melilla inicia este domingo el mes sagrado del Ramadán, tras la confirmación de las autoridades religiosas de Marruecos, que no lograron avistar el creciente lunar el pasado viernes. Como es habitual, los musulmanes de ambas ciudades autónomas siguen la decisión del país vecino para determinar la fecha de inicio del ayuno.
El Ramadán, que es el noveno mes del calendario islámico, es un periodo de profunda espiritualidad y disciplina. Su comienzo depende del avistamiento de la luna nueva, lo que provoca que cada año inicie aproximadamente 11 días antes en relación con el calendario gregoriano. Durante este mes, los musulmanes practican el ayuno desde el alba hasta la puesta del sol, absteniéndose no solo de ingerir alimentos y bebidas, sino también de relaciones sexuales y otras acciones que puedan romper la pureza del día.
El ayuno es uno de los cinco pilares del Islam y representa un acto de fe, sacrificio y reflexión. A pesar de que podría percibirse como un desafío físico, para los creyentes es un motivo de alegría, ya que simboliza una oportunidad de purificación y acercamiento a Dios. Además, el Ramadán es un mes de comunidad y unión familiar, en el que se celebran cenas especiales, 'iftar', en las que se rompe el ayuno con platos tradicionales.
La jornada diaria en Ramadán está marcada por la organización del ayuno. Para prepararse para el día, los musulmanes madrugan antes del alba para realizar el 'suhoor', una comida que les aporta energía hasta la puesta de sol. La ruptura del ayuno se produce con la llamada a la oración del ocaso, momento en el que se acostumbra a comer dátiles y beber agua antes de disfrutar del 'iftar', una cena que varía según las tradiciones de cada familia.
El final del mes de ayuno se determina, al igual que su inicio, con la observación del creciente lunar. Una vez concluido, los musulmanes celebran la festividad de Eid al-Fitr, una de las más importantes del calendario islámico, en la que se reúnen para compartir comidas, realizar oraciones comunitarias y reforzar los lazos sociales y familiares.
Con el comienzo de este periodo de recogimiento, la comunidad musulmana de Ceuta y Melilla se adentra en un mes de devoción, solidaridad y celebración, manteniendo viva una de las tradiciones más importantes de su fe.