La novena edición del premio Doctora Soraya volvió a poner el foco en quienes trabajan desde el compromiso y la empatía para construir una Ceuta más justa. El galardón, que honra la memoria de una mujer que dejó una huella profunda por su entrega a la justicia social y la igualdad, reconoció este año trayectorias individuales y proyectos colectivos que "iluminan el camino" hacia una sociedad más equitativa.
"Nos reunimos para celebrar el coraje, la dedicación y la esperanza", apuntaron los organizadores. MDyC, que alertaron sobre una evidencia que persiste: "Aunque hemos avanzado, la igualdad aún no es una realidad para todas". La entrega del galardón sirvió para escuchar historias que inspiran, vidas que desafían las estadísticas y que, desde lo cotidiano, transforman entornos.
Uno de los momentos centrales fue el reconocimiento al economato de la Fundación Cruz Blanca, un espacio que lleva más de una década ofreciendo apoyo a familias en situación de vulnerabilidad. Pero su labor va más allá de lo material. Instalados en la barriada de Príncipe Alfonso, describen su labor en tres palabras: "Acompañamos, escuchamos, orientamos", pero van más allá: "Construimos oportunidades desde el respeto y la dignidad", subrayaron desde la entidad. "No trabajamos para recibir premios, pero este reconocimiento nos anima a seguir, sobre todo en un día a día lleno de obstáculos", expresó Ramón Cayetano Sánchez, uno de los voluntarios, emocionado.
También feliz por el reconocimiento, el hermano Miguel: "Este premio nos recuerda que somos parte de un barrio, de una familia que acoge y transforma. Eso es Cruz Blanca".
El acto visibilizó además a Nayat Ahmed, pionera en el gremio del taxi en Ceuta, cuya presencia en el gremio abrió puertas a muchas otras. "Es una luchadora y una pionera. Reconocerla es reconocer a todas las que vinieron detrás", señalaron.
Como colofón, el premio se detuvo en dos figuras discretas, pero esenciales: Abdelah Mohamed Ahmed Seghyar y Abderrasid Ali Chaib, dos voluntarios de la formación cuya labor ha sido constante y desinteresada. "Gente que ayuda sin pedir nada a cambio, que lleva toda la vida cuidando a los demás sin que nadie lo sepa", destacaron desde la organización.
El premio Doctora Soraya se consolida como un homenaje a quienes creen en la justicia social y la practican, a menudo en silencio, cada día. Una llamada a seguir mirando de frente a la desigualdad y a quienes la combaten con hechos.