Las lavanderías, las grandes beneficiadas de las interminables lluvias en Ceuta

Las intensas lluvias de las últimas semanas han supuesto un quebradero de cabeza para muchos, pero han impulsado los beneficios de las lavanderías de autoservicio

Lavandería, secadora, lluvia, ropa, humedad / E. Arteaga
photo_camera La lluvia incesante de las últimas semanas han obligado a muchos ciudadanos a hacer uso de las lavanderías / E.Arteaga

Desde hace semanas, la lluvia no ha dado tregua en Ceuta ni en gran parte de España. Aunque en los últimos días sí se ha podido ver algún que otro rayo de sol, para muchos, esta situación climatológica tan continuada ha sido un inconveniente: ropa que no seca, humedad en los hogares y la imposibilidad de tender al aire libre. Sin embargo, lo que para algunos es una molestia, para otros se ha convertido en una oportunidad de negocio. Es el caso de la lavandería ‘Bubble’, que ha visto cómo su clientela se ha multiplicado en las últimas semanas.

Lavandería, secadora, lluvia, ropa, humedad / E. Arteaga
La lavandería 'Bubble' ha triplicado el número de clientes y ha aumentado en un 200% sus beneficios / E. Arteaga

“El negocio se ha beneficiado bastante porque, al llover tanto, la gente no puede secar la ropa en casa", explica la persona propietaria. En este sentido, "las secadoras han estado a pleno rendimiento, no había ni una libre”, declara. De hecho, durante los días de lluvia más intensa, el local ha estado funcionando hasta más tarde de lo habitual para poder dar servicio a la creciente demanda.

El impacto en la facturación ha sido considerable y el propietario de Bubble reconoce que se ha "triplicado la cantidad de clientes que utilizan la lavandería, lo que se ha traducido en un incremento del 200% en nuestros beneficios”.

La comodidad frente a la inversión en casa

En muchos hogares, las secadoras de uso doméstico no son una opción viable puesto que "suelen ser de condensación, lo que puede encoger la ropa". Además, con el precio que tienen hoy en día, desde Bubble se comenta que "muchos prefieren evitar la inversión y venir aquí, donde en media hora pueden tener la colada lista por unos siete euros”.

Lavandería, secadora, lluvia, ropa, humedad / E. Arteaga
Uno de los pocos momentos en los que las secadores de 'Bubble' han estado sin funcionar / E. Arteaga

Otro factor clave es la capacidad. Mientras que una secadora doméstica suele rondar los 7-8 kilos, las industriales pueden llegar hasta los 18 kilos. “El consumo eléctrico es mucho menor en proporción, y la gente prefiere pagar por un servicio eficiente antes que gastar en un electrodoméstico que solo usarán en ocasiones”, señalan.

El incremento en la clientela ha sido notable y, es que, esto no solo se debe a la imposibilidad de secar la ropa en casa, sino "porque muchos han decidido lavar directamente aquí para ahorrar en luz y evitar la humedad en sus hogares” subraya.

De un negocio autoservicio a una lavandería industrial

‘Bubble’ comenzó como una lavandería de autoservicio, pero con el tiempo ha ampliado sus servicios hacia el sector industrial. Y es que, de empezar "con la idea de que el negocio funcionara solo, sin necesidad de personal" pasaron a una demanda de hoteles y restaurantes "que nos obligó a crecer”, explica la empresa. Actualmente, además del autoservicio, su empresa se encarga de lavar mantelería, servilletas y ropa de cama para negocios de hostelería.

Una inversión que ha dado sus frutos

El crecimiento de ‘Bubble’ ha requerido una inversión importante. La dirección de Bubble pensaba que, "al principio sería algo más sencillo", pero rápidamente, tuvieron que adaptarse a la alta demanda y "comprar más lavadoras, secadoras e incluso una planchadora industrial para satisfacer la demanda”, cuenta el propietario. Actualmente, 'Bubble' tiene clientes de todos los sectores, "incluso fuerzas de seguridad y militares, que necesitan lavar sus uniformes de manera rápida y eficiente”.

Pese a los desafíos que ha enfrentado, como la falta de apoyo de la Administración o los altos costos eléctricos, Bubble ve el futuro con optimismo. Reconoce  que han pasado por "muchas dificultades, pero hemos persistido y seguiremos creciendo". Para él, su lema es "adaptarse a las necesidades de los clientes", que ha sido "la clave para nuestra evolución”.

Las lluvias pueden ser un inconveniente para muchos, pero para otros muchos han representado una oportunidad para consolidar un negocio que no solo ha sabido aprovechar la meteorología, sino que ha encontrado en la adaptabilidad su mejor aliado.