Sociedad

El curioso caso de Wico, un podenco 'comelotodo'

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photo_camera El variado 'menú' que ha llevado a Wico a pasar por quirófano.

Este podenco tiene un menú muy variado y dio buena cuenta de un par de calcetines, entre otros muchos objetos y que le obligó a pasar por quirófano. El caso de Wico, es excepcional pero no es único.

Wico es un podenco y se le 'declarado culpable' de comerse: un calcetín, un clip, varios huesos, destrozar una zapatilla y comerse la tela y más tela, cordones de zapatillas, plásticos, trozos de correas y objetos sin identificar.

Podría parecer un caso excepcional pero no lo es ya que en la clínica veterinaria en la que han atendido a ese podenco 'comelotodo', la clínica veterinaria Reinoso, aseguran que si bien el caso es llamativo, no es extraño e inciden en la precaución y vigilancia de las mascotas, sobre todo en la calle.

Los dueños de Wico le llevaron a la clínica porque había pasado toda la noche con arcadas y llegó a vomitar tela y otros objetos.

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Las fechorías alimentarias de este podenco, le han llevado a pasar por quirófano,

En la radiografía se identificaron varios objetos pero "hasta que no realizamos una gastrotomía, con anestesia general, no pudimos saber que tan grave era la situación", afirma Gabriela Larrea, de la clínica veterinaria 'Reinoso', que señala que es una cirugía que se realiza "con frecuencia en las clínicas, porque estos animales se lo comen todo" pero Gabriela apunta que "toda esa cantidad de objetos en una misma cirugía, hacía mucho tiempo que no la veíamos".

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Imagen radiográfica del estómago de Wico.

La veterinaria relata que tuvieron un paciente, Brutus, un American Stafforshire de 4 años y medio, adoptado de protectora, que llegó el pasado verano a la clínica con un cuadro clínico de vomitos, con menos apetito del normal y sin apenas hacer deposiciones. Tras varias pruebas diagnósticas y tratamientos, que no dieron resultados, se optó por una laparotomía exploratoria. Ya en quirófano, se evidenció en intestino grueso como una masa, realizando una enterotomía del mismo y hallando 'al culpable' de todo: un león de peluche.

A pesar de ser una cirugía complicada, con un alto riesgo, dadas las condiciones en las que "encontramos el intestino, Brutus, haciendo honor a su nombre, salió victorioso de la misma, superando el post-operatorio" comenta Gabriela Larrea.

Su último paciente hambriento, Wico ya se encuentra bien y con todo estómago limpio. Tras la cirugía, el podenco deberá guardar reposo y seguir una estricta dieta blanda en la que no se incluye ni calcetines, ni plásticos, ni objetos metálicos.

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