"Esa nevera era para meter el cuerpo de mi perrita Luna"

El testimonio viral de una ceutí que transportó el cuerpo de su perra Luna en una nevera hasta la península ha destapado, una vez más, la ausencia de un servicio funerario para animales en la ciudad. La falta de alternativas dignas desata la indignación ciudadana y refuerza el movimiento que exige soluciones urgentes
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“Ayer fui al supermercado pero no fui para hacer la compra, fui a comprar una nevera, de esas de corcho blanco. ¿Y diréis que tiene eso de surrealista? Pues que esa nevera no era para mantener frías unas cervezas, era para meter el cuerpo de mi perrita Luna”. Así comienza el video que ha conmovido a toda Ceuta y que se ha viralizado en redes sociales por la crudeza de su mensaje. La autora, una vecina de la ciudad, narra con voz entrecortada la experiencia que vivió tras el fallecimiento de su perra Luna, con la que compartió 16 años y ocho meses de vida.

“Ahora, cuando más paz necesito darle o dármela a mí misma, me vi en la sección de neveras de playa calculando si su cuerpo cabía en una o en otra. ¿Sabes por qué? Porque en Ceuta no existe una incineradora animal”, continúa relatando. En su testimonio, denuncia que los animales fallecidos en la ciudad son almacenados en un contenedor frigorífico junto a cabras, borregos y otros cuerpos, a la espera de ser enviados a la península como si fueran residuos.

Sin recursos económicos ni fuerzas para afrontar el duelo, muchas familias no tienen más opción que recurrir a este sistema. Ella, en cambio, decidió llevar el cuerpo de Luna en ferry hasta la península para que pudiese ser incinerada: “La colocaron con cuidado en la nevera entre hielo y la pusieron en el maletero. En el Puerto, la Guardia Civil me abre el coche y me pregunta qué llevo en la nevera. Una hora de barco con el corazón destrozado, pero con la paz de estar dándole el final que se merece”.

“¿Con quién hay que hablar para que esto cambie? ¿Dónde está la ley de bienestar animal?”, se pregunta la autora del video. Su publicación, ampliamente compartida por la ciudadanía ceutí, ha generado una ola de indignación y ha reabierto el debate sobre la falta de un cementerio o crematorio para mascotas en la ciudad.

Este vacío no es nuevo. Hace apenas dos semanas, Raquel Carmona, ceutí y estudiante de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid, puso en marcha el Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal, una iniciativa que lucha por garantizar un final respetuoso y digno para los animales de compañía en Ceuta.

Carmona, que se define como “firme defensora de los derechos de los animales”, defiende que “la dignidad animal no termina en la vida, también debe estar presente en la despedida”. A través de este movimiento, busca visibilizar el trato que reciben actualmente los restos de las mascotas y sumar apoyos de asociaciones, clínicas veterinarias y ciudadanos para exigir soluciones.

“Permanecer de brazos cruzados no es la mejor manera de luchar”, afirma la promotora, que considera urgente que las instituciones reconozcan esta necesidad ciudadana.

Mientras tanto, testimonios como el del video sirven como reflejo de una realidad silenciada durante demasiado tiempo. “No lo hago por Luna, porque ella ya descansa. Lo hago por todos los que vendrán y sus familias”, concluye la autora, dando voz a quienes hoy no tienen un lugar donde decir adiós.