Una hora más de sueño y un debate que no descansa: España cuestiona el cambio horario

Esta madrugada del domingo 26 de octubre, los relojes españoles retrocederán una hora — de las 3:00 a las 2:00 —, marcando el inicio del horario estándar. Al mismo tiempo, el Gobierno lanza una ofensiva en Bruselas para abolir el cambio de hora dos veces al año

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En la madrugada del próximo domingo, el territorio peninsular de España se prepara para atrasar el reloj una hora: a las 3:00 se dará de nuevo la 2:00, en lo que popularmente se conoce como el regreso al horario de invierno. Esta sencilla operación será, muy posiblemente, la última que vivan muchos españoles bajo el actual sistema de doble ajuste anual, ya que el Gobierno ha anunciado que impulsará junto a la Unión Europea la eliminación del cambio de hora estacional.

Desde hace décadas, España aplica el cambio de hora en dos momentos del año — el último domingo de marzo y el último domingo de octubre — con el objetivo de “ahorrar energía” al aprovechar mejor la luz natural. Sin embargo, el Ejecutivo sostiene que ese argumento está hoy obsoleto, que los hábitos de vida han cambiado y que los beneficios reales del ajuste se han reducido hasta el punto de resultar marginales.

Por ese motivo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado que «cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido» y que España planteará en la UE acabar con esta práctica en 2026, cuando expire el actual marco regulatorio comunitario. Según las encuestas citadas por su Gobierno, aproximadamente un 66 % de los ciudadanos españoles apoyan esta medida.

Mientras tanto, para este cambio concreto el impacto cotidiano es fácil de prever: una hora de sueño extra para muchos, pero también tardes que se oscurecerán antes y mañanas que amanecerán un poco más temprano. En la práctica, se recomienda que quienes son más sensibles al ritmo circadiano adopten pequeños ajustes – como adelantar la hora de acostarse estos días o salir al exterior por la mañana temprano para adaptarse al nuevo horario.

Desde el punto de vista del debate político y de salud, este cambio es tan simbólico como literal. El Gobierno argumenta que los efectos del doble ajuste anual van más allá del consumo energético: en diversos estudios se señala que puede alterar los ritmos biológicos, generar cansancioirritabilidad o dificultades de concentración en los días posteriores al cambio. Aunque tampoco hay un consenso absoluto, es el tipo de argumento que está pesando a favor de la reforma.

En resumen: esta noche, España atrasa el reloj y juntos ganamos (al menos) una hora de descanso. Pero al mismo tiempo, se da otro paso para que quizá sea la última vez que lo necesitemos. El sistema cambia; lo íntimo —una hora más de sueño y una madrugada distinta— también.