Un ciudadano ceutí ha hecho pública su indignación tras haber sido víctima de un robo el pasado lunes 21 de octubre, en las instalaciones del Instituto Ceutí de Deportes (ICD), concretamente en la sala de cardio del pabellón Díaz-Flor. Según relata el afectado, el suceso tuvo lugar entre las 19:00 y las 19:40 horas, cuando alguien sustrajo su mochila con todas sus pertenencias personales, incluyendo cartera, documentación, llaves de casa y unas gafas de visión recién compradas.
El afectado avisó de inmediato al monitor del gimnasio, quien le indicó que no podía hacer nada, alegando que las pertenencias no deben dejarse dentro de la sala, sino en las taquillas. Sin embargo, la víctima destaca que, al tratarse de un recinto deportivo con cámaras de seguridad instaladas y un control de acceso por horarios y reservas, debería ser sencillo identificar a la persona responsable.
Tras acudir la Policía Nacional, el ciudadano presentó la denuncia formal en comisaría, esperando que se revisaran las grabaciones. Sin embargo, dos días después recibió una llamada de los agentes comunicándole que el ICD alegaba que las cámaras no funcionan, una respuesta que —según afirma— ya se ha repetido en múltiples ocasiones por otros robos ocurridos en el mismo lugar.
“Las instalaciones son nuevas y no puede ser que, después de dos años, las cámaras sigan sin funcionar. Si quisieran, en cinco minutos sabrían quién entró y salió durante mi sesión”, denuncia el afectado.
El ciudadano asegura haber presentado reclamaciones a través de la sede electrónica del ICD, sin obtener aún ninguna respuesta. Critica duramente la falta de compromiso y transparencia de la institución ante una situación que califica de “vergonzosa”, recordando que la policía ya ha solicitado en varias ocasiones las grabaciones sin éxito.
“En esta ciudad todo funciona igual: de vergüenza. No pido un favor, pido seguridad y responsabilidad. No puede ser que la única solución sea decirle al usuario que use la taquilla y desentenderse del resto”, concluye.
La denuncia pone de manifiesto una preocupación creciente entre los usuarios del pabellón Díaz-Flor, quienes reclaman mayor control y mantenimiento de las cámaras de vigilancia para evitar que este tipo de incidentes sigan ocurriendo sin consecuencias ni respuestas oficiales.