Una madre, cuatro hijos y ningún hogar: la historia de Karima Ahmed y su lucha por un techo

 Su historia es la de una lucha constante contra la burocracia y el abandono institucional. Tras perder su vivienda en 2009, ha pasado años entre hoteles, casas de acogida y promesas incumplidas de una Vivienda de Protección Oficial. Ahora, después de haber construido con esfuerzo un hogar en un local abandonado, se enfrenta a un nuevo desalojo sin que la administración le ofrezca una solución

Karima Ahmed
photo_camera Karima Ahmed

Este jueves 20 de febrero, Karima Ahmed será desahuciada. Pero su historia es mucho más larga y compleja.

Todo comenzó en 2009, cuando la vivienda de alquiler en la que residía con su familia quedó inhabitable debido a una inundación provocada por una obra mal ejecutada. Karima, madre de cuatro hijos, se vio obligada a abandonar su hogar y comenzar un periplo de incertidumbre y sufrimiento. Durante tres años, vivió en hoteles y casas de acogida, sin ingresos ni una solución habitacional estable. En medio de esta adversidad, enfrentaba una dura enfermedad: el cáncer.

A la espera de una Vivienda de Protección Oficial (VPO), Karima confiaba en que el sistema la ayudaría. Sin embargo, como tantas otras familias, se topó con la burocracia y la falta de respuesta de las instituciones. “Siempre me decían que mi turno llegaría”, recuerda. Pero cuando llegó el momento de la adjudicación, su nombre no estaba en la lista.

“El día que empezaron a dar las llaves, que aún recuerdo perfectamente un funcionario me dijo que yo no estaba en la lista. Vete y habla con alguien".

Un camino lleno de obstáculos

Tras ser excluida de la adjudicación, Karima buscó respuestas. Acudió a Servicios Sociales, Emvicesa y todas las entidades posibles, insistiendo una y otra vez en su situación. Finalmente, se le ofreció un piso de alquiler en la barriada de Las Carmelitas. “Es cierto que pagaron los primeros meses, la fianza y el alquiler en ese tiempo”, explica. También le aseguraron que en la próxima adjudicación de viviendas de Loma Colmenar, ella recibiría una.

Mientras esperaba, Karima trabajó incansablemente para mantener a sus hijos. “Trabajaba porteando en la frontera, limpiando casas… Lo poco que ganaba, lo ponía para pagar lo que faltaba”, relata.

Cuando llegó el momento de la adjudicación de las VPO en Loma Colmenar, le aseguraron que una de esas viviendas sería suya. “Me puse muy contenta, ni dormí esa noche”. Pero su alegría se desvaneció cuando estalló el escándalo del caso Emvicesa.

En 2015, un medio local publicó una lista con los nombres de los supuestos adjudicatarios de 317 VPO. Esta revelación destapó una trama de corrupción en la adjudicación de viviendas sociales, que culminó en febrero de 2017 con la detención de Antonio López, exgerente de Emvicesa. Para Karima, esto significó quedarse nuevamente en la calle.

Un hogar construido con esfuerzo y solidaridad

Ante la desesperación, Karima tomó una decisión: ocupar un local abandonado en Loma Colmenar. “Estaba vacío, lleno de escombros. Poco a poco, fui construyendo un hogar para mis hijos”, cuenta. “Recuerdo que una mañana entré, empecé a sacar escombros, a meter palés, monté lo que pude… Así estuve cerca de un mes”.

Pidió ayuda a la comunidad. “No pedía dinero, pedía un ladrillo, un azulejo, un cable. Y la gente se volcó conmigo”.

IMG_7068
Fotografía antigua de como consiguió dejar el local

Pero cuando parecía haber encontrado algo de estabilidad, comenzó otra batalla. Un año y medio después, recibió una denuncia del SEPE por ocupar el local. En el juicio, pudo demostrar que Servicios Sociales tenía conocimiento de su situación y asegura que fue la propia jueza la que la condenó a vivir en él hasta que la Ciudad le encontrase otra alternativa.

A lo largo de los años, intentó regularizar su situación. Propuso pagar un alquiler social o llegar a un acuerdo con el SEPE. Mientras tanto, fue empadronada en el local y vivió con cierta tranquilidad. Sin embargo, tras varios recursos judiciales, el 20 de febrero deberá abandonar su hogar.

Un futuro incierto

A pocos días del desalojo, Karima sigue sin recibir una alternativa de vivienda. Ha intentado contactar con la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales sin éxito. “No he podido ni sentarme a hablar tranquilamente con Nabila Benzina”, asegura. Denuncia que su caso es un secreto a voces. “Todo el mundo lo sabe: los partidos políticos, la Ciudad… Pero nadie hace nada”.

La incertidumbre pesa sobre ella y sus hijos. “Son muchos años de presión, de no poder considerar ningún sitio como mi hogar”, dice con tristeza. Cuando se le pregunta qué espera que pase el jueves, responde desesperada: “Quiero legalizar mi situación. Pagar un alquiler social, una hipoteca social, lo que sea. Ir pagando poco a poco para que me dejen estar ahí”.

Aunque Karima no tiene una solución por el momento, lo que si tiene es el apoyo de todo su barrio que estará el próximo jueves acompañándola en este duro momento y luchando por que no la desalojen. Así se ha podido ver con diferentes publicaciones que rondan por las redes sociales, acompañadas de mensajes como "Evitemos una injusticia, una desahucio de una madre y sus cuatro hijos. Hoy es ella, mañana podemos ser nosotros"