Más de la mitad de los adolescentes ha visto cómo se discrimina a sus compañeros

Insultos, burlas, motes y hasta agresiones. Más del 54 % de los adolescentes reconoce haber visto cómo otros compañeros son discriminados, especialmente en las aulas. Un estudio alerta del alto nivel de violencia simbólica y verbal que sufren miles de jóvenes en España por su aspecto físico, origen, género o salud mental

Aula del colegio Ortega y Gasset (ARCHIVO)
photo_camera Aula del colegio Ortega y Gasset (ARCHIVO)

Más de uno de cada dos adolescentes en España ha presenciado escenas de discriminación hacia otros jóvenes, la mayoría en forma de burlas o insultos, según revela el informe La estigmatización y la discriminación como factores de vulnerabilidad en la adolescencia, elaborado por investigadores de la Universidad de Valladolid y promovido por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”.

El estudio, que ha contado con la participación de Clara González Sanguino, Jairo Rodríguez Medina, Alba Ayuso Lanchares, Elena Betegón Blanca, Lorena Valdivieso León y María Jesús Irurtia Muñiz, pone el foco en el entorno educativo como principal escenario de estas actitudes, ejercidas, en la mayoría de los casos, por los propios adolescentes.

Las razones que originan la discriminación son múltiples: el 26 % de los jóvenes ha observado actos discriminatorios hacia compañeros pertenecientes a minorías étnicas, mientras que un 23 % señala motivos vinculados al aspecto físico —como la obesidad, la forma de vestir o la altura—.

El género y la orientación sexual también están en el punto de mira (8 %), así como problemas de salud física o mental, rasgos de personalidad o rendimiento académico (13 %). En uno de cada cuatro casos, los adolescentes no saben explicar por qué se produce la discriminación.

Las consecuencias van más allá del aislamiento social. Entre el 15 % y el 30 % de los adolescentes reconoce ser víctima habitual de discriminación. El 13,5 % afirma sufrir motes o insultos de forma frecuente, y el 6,2 % asegura haber sido amenazado o agredido varias veces al mes.

Los datos del estudio evidencian una realidad preocupante en los centros educativos, donde la violencia no siempre es física, pero sí profundamente dañina. La discriminación entre iguales sigue siendo una asignatura pendiente en las políticas de prevención y convivencia escolar.