A las 12:00 del mediodía, decenas de madres y padres del colegio Ramón y Cajal se congregaron frente al Palacio de la Asamblea para exigir a las autoridades una respuesta inmediata ante el cierre del centro por obras. El malestar crece tras semanas sin avances visibles, y las familias denuncian una falta total de información, planificación y apoyo.
En la concentración, Rihab Abdeselam, miembro del AMPA, expuso el hartazgo colectivo: “Estamos aquí hoy los padres del colegio Ramón y Cajal para hacer un llamado urgente a la colaboración, coordinación y dirección provisional. Exigimos que se aceleren las obras y se garantice el bienestar de nuestros hijos.”
Además, reclamó transporte gratuito para las familias afectadas, muchas de las cuales deben llevar a varios hijos a distintos colegios, ubicados lejos de sus domicilios: “Muchos padres deben llevar a sus hijos a diferentes colegios al mismo tiempo, algunos muy lejos, y no contamos con medios económicos para transporte adicional. Es una situación horrible, no podemos aguantar más.”
La situación es especialmente delicada para los niños con necesidades educativas especiales, cuya estabilidad se ha visto gravemente comprometida. “Es una estabilidad para los alumnos y para la familia”, insistió.
Comedor escolar: otro problema añadido
La cuestión del comedor fue otro de los puntos críticos abordados durante la protesta. Las familias siguen teniendo que recoger la comida en el Ramón y Cajal, a pesar de que los alumnos han sido desplazados a otros centros.
“Tenemos que recoger a los niños de un colegio y luego regresar a Ramón y Cajal por la comida del comedor. Es doble problema, porque además tenemos las aulas matutinas. Nos levantamos a las cinco de la mañana”, explicó Abdeselam.
Sin obras a la vista
Fatima Embarek, presidenta del AMPA, fue contundente al señalar la inacción de las administraciones. “Todavía no hay obras en Ramón y Cajal. Han puesto un candado y nos han dejado a un lado. El colegio está cerrado y no queremos estar así todo el año.”
También cuestionó las prioridades del gobierno local: “Hay otros sitios que no hacen tanta falta y los están arreglando rápidamente. La educación es muy importante. Queremos que nuestros hijos vuelvan a su colegio. Lloran, echan de menos su clase, sus cosas.”
Familias al límite
Las familias denuncian una logística insostenible, que exige esfuerzos extremos a diario. “¿Cómo se lleva a tres hijos a tres colegios diferentes a la misma hora? Te tienes que levantar a las cinco de la mañana, dejar a cada niño en un colegio, luego recoger comida y después recoger a los niños.”, insistió Embarek.
“Tienen que darnos una solución. No queremos más chapuzas. El colegio no está como para tirarlo. Que arreglen medio colegio, aunque sea, y acerquen a los niños que están más lejos.”
Exigen medidas inmediatas
También pidieron que se habilite parte del centro para que algunos grupos puedan volver a clase, y que se activen urgentemente los estudios técnicos necesarios. “Creo que el perito aún no ha ido al centro para empezar el estudio patológico”, lamentó Abdeselam.
Además, denunciaron tensiones con familias de los centros receptores: “Tuvimos problemas a la entrada y salida. Se quejan como si fuésemos nosotros los que elegimos esta situación. Estamos obligados. Lo único que queremos es volver a nuestro colegio.”
La concentración concluyó con un mensaje unánime de frustración y exigencia de respuesta inmediata: “Es una situación muy difícil, una situación horrible para todas las familias y para el bienestar de nuestros hijos también.”