Desde que tenía 13 años lo tuvo claro: quería ser podóloga. Hoy, a los 27, Patricia González está a punto de cumplir el sueño que la acompaña desde la adolescencia: abrir su propia clínica, “Pietricia”, un nombre que combina su identidad con la pasión que le mueve: el cuidado del pie.
En una entrevista concedida a Ceuta Actualidad, Patricia confiesa que el camino no ha sido fácil, pero sí firme. “Siempre lo tuve clarísimo. Mi abuelo era diabético y desde la carrera yo misma le hacía los pies. Me compré un equipo básico para casa y atendía también a mi familia”, recuerda con una sonrisa cargada de emoción. Esa vivencia marcaría para siempre su vocación.
El origen de una pasión
Todo empezó en Madrid, donde cursó los primeros años de carrera, para después terminar en Málaga. Pero su obsesión por el pie diabético, más allá de lo académico, nació en casa: “Sabía lo que significaba una amputación porque en mi familia ya lo había vivido. Desde pequeña me interesaba por curas y úlceras, me fascinaba”.
Su compromiso con la especialización la llevó hasta Galicia, donde vivió dos meses en casa de la directora de una clínica para empaparse de conocimientos: “Era como un máster intensivo. Trabajábamos de lunes a domingo con casos complejísimos”. Tanto la marcó esa experiencia que, en paralelo, cursó el Máster de Pie Diabético en la Universidad Complutense. “Me encantaba tanto que lo daba todo. Creo que rellené siete libretas con apuntes. Me llevaban a cirugías porque veían mi pasión”.
De vuelta a Ceuta: la carencia y la oportunidad
Tras completar su formación en hospitales de referencia como Ramón y Cajal o Alcorcón, Patricia regresó a Ceuta y se encontró con una realidad alarmante: “Aquí no había ninguna unidad de pie diabético. Ni protocolos, ni colaboración multidisciplinar”. En ese momento decidió actuar. Con recursos propios compró material especializado y creó una pequeña unidad dentro de la clínica en la que trabajaba. “Hice más de cien estudios por mi cuenta, porque la gente necesitaba esa ayuda”.
Pero su ambición no se detuvo ahí. Sumó un Máster en Podología Deportiva en Sevilla y, al analizar los datos, la conclusión fue contundente: “En Ceuta se triplican los índices de amputación, ulceración y hospitalización respecto al resto de España. Es un problema de salud pública”.
Pietricia: más que una clínica, un homenaje
La nueva clínica, ubicada en la cuesta de La Inmaculada, nace con el objetivo de convertirse en un centro de referencia para la prevención y tratamiento del pie diabético, sin dejar de lado la podología general y deportiva. “Quiero que sea un lugar donde podamos abordar la patología de forma integral, con tecnología y criterio”.
Detrás del nombre “Pietricia” hay algo más que marketing: “Lo tenía pensado desde los 13 años. Y es también un homenaje a mi abuelo, el primero que confió en mí y mi primer paciente. Él siempre me animó, y cada paso que doy lo hago pensando en él”.
Una misión clara
Patricia lo tiene claro: no quiere limitarse a pasar consulta, quiere educar, prevenir y reducir unas cifras que, hoy por hoy, suponen un reto sanitario para Ceuta. “Mi meta es evitar amputaciones, dar calidad de vida" y que Ceuta tenga lo que merece: una podología a la altura.
La apertura será a principio del mes de septiembre en está nueva clínica que estará situada en la calle Delgado Serrano Planta 2, puerta 6.