"Si tengo una mesa delante, la puedo transformar en un coche… no tal como es, pero con la forma de la mesa". Así explica Sory Traore, en una entrevista concedida a este diario, una de las capacidades que su formación artística le ha otorgado: la de ver el mundo con ojos nuevos, de imaginar lo invisible y transformarlo en imagen.
Natural de Mali y formado en el Conservatorio de Artes y Multimedia Balla Fasséké Kouyaté, en Bamako, Sory es un artista multidisciplinar que emplea la pintura, la música y el activismo social como herramientas para narrar historias, resistencias y memorias.
El pasado martes 20 de mayo visitó por primera vez Ceuta para inaugurar su exposición "Musow" en la Estación del Ferrocarril. Una muestra que gira en torno a la figura de la mujer africana, como símbolo de fortaleza, tradición y vida.
"Me gusta tratar temas concretos cuando trabajo. De ahí saco muchas ideas. En esta exposición hablo de la mujer, pero también de las escuelas tradicionales, los griots, los instrumentos que forman parte de mi cultura…", explica el artista.
Un camino lleno de obstáculos
La historia de Sory está atravesada por una migración forzada que comenzó en 2017. "Salí de Bamako y pasé por Argelia, Túnez, Marruecos... hasta llegar a España en 2018", relata. Como muchos otros, sufrió persecución policial, trabajos precarios en construcción y la incertidumbre constante. Fue Salvamento Marítimo quien le rescató en el mar y lo llevó al puerto de Málaga.
Desde entonces, su vida en España ha sido una mezcla de lucha, creación y comunidad. "Cuando llegué, tenía solo 80 euros. Me compré un móvil para hablar con mi familia y empecé a moverme, a buscar materiales baratos para poder pintar", enuncia.
La dificultad nunca lo frenó. En su país, los lienzos se construyen a mano: hay que comprar la madera, llevarla a un carpintero, tensar la tela, imprimarla… Aquí, en cambio, encontró una oportunidad al poder adquirir lienzos ya preparados. Eso le permitió centrarse en crear.
Arte accesible y con propósito
Sory no solo pinta. También canta, escribe, participa en proyectos sociales y transmite a través del arte sus vivencias y su identidad. "La música también es algo que me apasiona. He compuesto canciones sobre derechos, revolución, conciencia social, etc.", cuenta.
Parte de su motivación nace del compromiso con quienes atraviesan hoy las mismas dificultades que él enfrentó. "Al colaborar con asociaciones, puedo ayudar a otras personas migrantes con mi experiencia, enseñarles que es posible salir adelante", apostilla.
En ese sentido, el arte se convierte en un lenguaje común y una herramienta poderosa para crear comunidad. "No solo enseño mi cultura a la gente de aquí, también inspiro a los que vienen detrás".
Primera vez en Ceuta: una emoción inesperada
Sobre su paso por Ceuta, Sory se muestra emocionado: "No me esperaba en ningún momento que me llamaran para una exposición aquí. Ha sido maravilloso, la gente ha sido muy generosa y la ciudad me ha impactado. Es muy limpia, muy viva".
La inauguración de "Musow" fue para él un éxito, no solo por la afluencia de público, sino por la conexión que sintió con quienes se acercaron a conocer su trabajo. "Solo con que alguien venga a escuchar lo que quiero decir, ya es algo muy grande para mí", dice con humildad.
Sin límites, con sueños
Mirando hacia el futuro, Sory no se detiene. "Me gustaría seguir exponiendo, no solo aquí en España, sino también en otros países de Europa. No tengo límites. Si tengo la oportunidad, seguiré con mi sueño".
En junio participará en una exposición colectiva en Chiclana junto a otros artistas migrantes. Mientras tanto, continúa trabajando en nuevos proyectos que mezclan historia, identidad y arte con su sello personal: colores vivos, materiales accesibles y mensajes que atraviesan fronteras.
"Sé que es difícil vivir del arte, pero no voy a parar. Mi arte es mi manera de seguir adelante, de contar lo que viví y lo que soy", concluye.