La Plaza Nicaragua vuelve a ser foco de malestar. Lo que debía ser un espacio de encuentro vecinal tras su remodelación urbanística se ha convertido, según los residentes, en una “ciudad sin descanso”.
Los vecinos denuncian ruidos constantes: motos circulando sin control, música elevada en coches, gritos y juegos de pelota que se prolongan hasta altas horas de la madrugada. “Es insostenible, no podemos descansar”, lamentan.
La frustración crece cuando, aseguran, recurren al 112 para pedir presencia policial y la respuesta es siempre la misma: “no hay unidades disponibles”. Una situación que alimenta la sensación de abandono institucional y que, según subrayan, se repite desde hace meses sin que se adopten medidas eficaces.
La Plaza, pensada para revitalizar el entorno y reforzar la convivencia, ha derivado en un espacio que, lejos de cumplir con esos objetivos, concentra cada vez más quejas por incivismo y deterioro. Los vecinos, organizados a través de mensajes y denuncias compartidas, reclaman una mayor vigilancia y medidas concretas para devolver la tranquilidad a sus hogares.
“Ceuta se está convirtiendo en la ciudad sin descanso”, resumen, reflejando un sentimiento colectivo que va más allá de la Plaza Nicaragua y que apunta a un problema de convivencia urbana que, de no resolverse, amenaza con enquistarse.
