Javier Guerrero ha salido victorioso de su primer envite judicial. La magistrada del Juzgado de lo Penal número uno de Ceuta le absuelve de un delito de calumnias y otro de injurias contra el director del centro de menores de La Esperanza, Rafael Gallardo. Lo hace principalmente por dos motivos. El primero, considerar que las acusaciones que el ex consejero profirió contra el denunciante durante una rueda de prensa eran genéricas, al contrario de las que exige la ley -"concretas y terminantes"- para que recaiga sentencia condenatoria. Asimismo, también es preceptivo que se falte a la verdad a sabiendas, algo que la jueza tampoco entiende demostrado.
El médico -pendiente de una causa en fase de instrucción en la que se le investiga por presuntos abusos sexuales a menores migrantes no acompañados- se sentó el pasado viernes por primera vez en el banquillo, denunciado por Gallardo, quien sentía lesionado su honor por las declaraciones que Guerrero había realizado a los medios de comunicación frente a las dependencias de la Policía Nacional el 30 de septiembre de 2022. En ellas se señaló a los responsables de los centros de La Esperanza -tanto el vinculado al Samu, como el de la Ciudad- como autores de coacciones a los chavales para que acusaran al doctor de abusar de ellos sexualmente, todo a cambio de prebendas como enviarles a la Península. También deslizó que se habían ofrecido mejoras laborales a los trabajadores que apoyaran esta tesis.
La jueza considera claro, a pesar de que la abogada de Guerrero y el propio ex consejero defendieron durante la vista que no se habían dado nombres, que lo afirmado iba claramente dirigido tanto a Gallardo como al responsable de la otra parte del centro de menores, Julio Rodríguez. Sin embargo, no aprecia que se den los requisitos para condenar, puesto que entiende que las afirmaciones del médico fueron genéricas y no se hicieron a sabiendas de su falsedad.
Tampoco ve la magistrada "uso de un tono insultante, acusatorio o difamatorio" y, además, valora en favor del acusado que no cite con nombre y apellido al denunciante. "Si hubiese querido dolosa o con temeridad manifiesta haber atentado contra el honor del querellante lo podría haber citado con su nombre y apellido o haber insistido desde el principio que los responsables de los comportamientos delictivos era el director del Centro Samu-La Esperanza", apunta su señoría en la sentencia, a la que ha tenido acceso este medio.
En el texto se incluyen algunos aspectos que, fuera del fondo de la decisión judicial, aportan apreciaciones interesantes. Por ejemplo, Guerrero aseguraba que él no convocó a la prensa, sino que pasaba por allí porque sabía que el trabajador de los centros de menores Llalal Lahcen iba a presentar denuncia por el supuesto complot contra su persona y se detuvo cuando los periodistas le abordaron. No lo ve así la magistrada, quien claramente observa que llamó a los medios de comunicación para dar una rueda de prensa.
También tiene claro el Juzgado que el ex consejero y su entorno pactaron de mutuo acuerdo con Lahcen la interposición de la demanda por las supuestas coacciones a los menores, de cara a que señalaran al doctor. Aquellas acusaciones quedaron sobreseídas provisionalmente, sin perjuicio de que puedan reabrise en caso de aparecer nuevos indicios.